martes, 20 de noviembre de 2007

SEGUNDO FESTIVAL LATINOAMERICANO DE POESÍA "SER AL FIN UNA PALABRA..." 2006





MEMORIAS: Segundo Festival
Latinoamericano de Poesía 2006
SER AL FIN UNA PALABRA







A la memoria del poeta brasileño
Marcio de Carvalo
1965-2007





















¿UN ENCUENTRO MÁS?
Por: Angélica García Santa Olaya














Son varios los encuentros poéticos que se celebran en México y en América. Todos y cada uno de ellos con sus propias particularidades. Unos congregan únicamente poetas de reconocida trayectoria dejando fuera las voces que no circulan en el mundo de la poesía difundida sin cortapisas. Otros reúnen voces diversas: noveles y experimentadas, contemporáneas unas y otras con un sabor añejo que nos recuerda la raíz poética.
Algunos otros encuentros pretenden integrar voces poco o nunca escuchadas como las indígenas; los cuales, no por tener un sistema lingüístico distinto al español, tienen menos que decir. Sabemos de encuentros de mujeres o de niños. De congresos que se celebran en importantes edificios ubicados en ciudades y de encuentros que tienen lugar en la simplicidad de un salón de clase en algún pueblo arrebujado entre montañas.
En el contexto de este amplio universo de encuentros poéticos que pretenden, de una u otra forma, cada uno a su manera, mantener viva la llama de la poesía, podríamos preguntarnos ¿Por qué este otro Festival denominado “Ser al fin una palabra...” ¿Por qué uno más? ¿Por qué la insistencia y la presencia? La respuesta es sencilla. Porque nunca otro grano de poesía sobrará, al igual que nunca sobra un grano de sal en la mesa.
Porque la poesía es vida, movimiento, comunión e incluso religión que nace en la solitaria convivencia del poeta con sus propios espacios en blanco y que, de manera natural, sin forzamientos, se reproduce en la experiencia del oyente o lector. Porque la poesía, lejos de entorpecer el discurrir de las horas de los hombres, enriquece la forma de transitar por los hilos del tiempo. Porque la poesía apela a la sensibilidad, facultad humana que frecuentemente es velada por la agitación de las ciudades y por la carrera que todos emprendemos en aras de los bienes materiales que garanticen la subsistencia.
¡Cuánta falta ha hecho y sigue haciendo a la humanidad detenerse un poco a mirar hacia atrás y hacia dentro para poder seguir mirando al frente y continuar con la carrera!
La razón de este Festival Latinoamericano de Poesía “Ser al fin una palabra...” se encuentra precisamente en la palabra ENCUENTRO, con mayúsculas. Encuentro con uno mismo, con los demás, con el universo, con la esencia que nos hace comulgar a pesar de las diferencias. Este evento representa una posibilidad más de encontrarse con la sensibilidad en sus distintas formas. Una de ellas, sin lugar a dudas la más valiosa, es aquella en la cual el poeta comparte su palabra con otros que, frente a él, sonríen, ladean la cabeza o fruncen el ceño. La oportunidad de percibir de manera tangible y directa la reacción del oyente es invaluable. El momento en que el lector se encuentra a solas con el libro en una especie de apropiamiento de la obra representa también, de algún modo, el exilio del autor. Es así que el instante en que el poeta comparte la recepción de su obra es, desde mi propia experiencia, un momento tan mágico como aquel en que surge, por fin, la palabra precisa para completar esa frase que no nos dejaba dormir.
Observar la mirada atenta de un oyente persiguiendo el hilo de nuestras palabras representa el privilegio de presenciar el cierre, o incluso la imposible unión de las líneas de un círculo. Esas líneas que, teniendo el mismo punto de origen, se encuentran en sentidos opuestos buscando reunirse para completar la circunferencia que no sólo concluya un ciclo sino que, tal vez, se prolongue en una espiral que continúe propiciando el encuentro lector poesía de manera indefinida. Hablo de la misma indefinición por la cual, de pronto, desconocemos la razón que nos impulsa a levantarnos todos los días a las seis de la mañana, engullir apresuradamente el desayuno y disponernos a gastar varias horas de nuestra vida frente al volante de un automóvil.
Por otro lado, se encuentra también la convivencia entre poetas. La compartición materializada de las almas en la palabra oral y escrita. ¿Cómo está transitando la poesía por los países de Centroamérica? ¿Qué pasa con las temáticas o las formas en el sur? Latinoamérica somos estos países que hablamos el mismo idioma, que tenemos la misma raíz lingüística: el latín.
Cuando la raíz latina se impuso como lengua en la península ibérica, luego de la invasión romana, dio inicio a una trayectoria en la que –igual que el hombre, con la misma viveza y fragilidad– sufrió modificaciones fonéticas y sintácticas que la convirtieron, sin su consentimiento ni el nuestro, en el rico instrumento de expresión de que ahora gozamos la mayoría de los pueblos americanos.
Una jota celta llegó y se instaló en la fila de fonemas, los arabismos tomaron también un lugar importante, al principio o al final de las palabras, en la nueva estructura de esa lengua que se convirtió en el símbolo de la Castilla independiente. La hache se hizo presente sustituyendo a la efe que sobrevivió en la lengua portuguesa donde nuestra castellana harina se pone elegante y dice llamarse farinha. Vocablos fueron y vocablos vinieron a través de cientos de años que trajeron a nuestras tierras la musicalidad y riqueza del castellano con el que hoy escribimos, entre otras cosas, poesía.
Es por ello que este año hemos invitado a dos hermanos brasileños. Porque, aún cuando el idioma español se generalizó en América con los viajes de Cristóbal Colón en el siglo XIII y luego con las expediciones de conquista españolas en el XIV, el portugués también tiene un origen latino y tenemos en común algo más que la raíz lingüistica; la tierra, el alma, los ideales. Porque este Festival Latinoamericano de Poesía “Ser al fin una palabra...” pretende propiciar el encuentro de escritores de nuestra América sabiendo que la poesía hermana a los hombres en espíritu y esencia más allá de las barreras idiomáticas.
En una palabra porque la poesía es un espejo en el que podemos mirarnos todos. Gustarnos o no gustarnos, reconocernos o enajenarnos, pero la imagen está ahí, esperando por nosotros en la sencilla redondez de una palabra o en la exquisita precisión de una imagen que se traduce en emociones. El único requisito para mirarse en este espejo es abrir las ventanas a la sensibilidad que con tanta frecuencia se encuentra replegada a la razón e inmersa en la vorágine de la vida cotidiana. El Segundo Festival Latinoamericano de Poesía Ser al fin una palabra... es una ventana más al encuentro con la belleza y, por ello, una fiesta en la que el regocijo preside la tribuna de este banquete literario en que la poesía es el postre.
Bocadillo de fina manufactura realizado con la exactitud del repostero que imagina, con deleite, el goce del comensal porque él es el primero en experimentar placer. Manjar destinado, las más de las veces sin proponérselo, a producir placer en la condensación y excelsitud de la expresión escrita. Final o comienzo de un ágape donde podemos alimentarnos de nosotros mismos sin el riesgo de ser llamados caníbales. Sin la necesidad de pulsar un gatillo para inmovilizar a la presa arrebatando voluntades. ¡Bendita batalla de letras en que la presa acude por si sola al punto de encuentro con la vida hecha palabra aún cuando ésta se disfrace de muerte!














México, D. F., marzo, 2006.














1. TANUSSI CARDOSO / BARSIL. Nació en Río de Janeiro, Brasil, en 1946. Poeta, periodista, abogado, licenciado en inglés, crítico literario y escritor letras para canciones. Trabajó en el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro. Pertenece a la generación de poetas que en los 60´s despuntaron como activos promotores y creadores de poesía. Es colaborador activo de diversas publicaciones literarias difundidas por todo Brasil. Asimismo, ha sido jurado de diversos concursos literarios. Ha publicado, entre otros, Desintegración (1979), Boca maldita (1982), Callejón sin salida (1991), Viaje en torno de... (2000), con el cual el autor recibió el Premio ALAP de Cultura otorgado por el Gobierno de Río de Janeiro. Participó en la antología titulada Ríos de la editorial Íbis Libris el año 2003, con destacados poetas brasileños contemporáneos, entre ellos Elaine Pauvolid, Márcio Catunda, Ricardo Alfaya, Thereza Christina Rocque da Motta. Participó en el año 2004 en la ciudad de Bento Goncalves, en el sur del Brasil, en el XII Congreso Brasileño de Poesía organizado por el poeta y periodista Ademir Antonio Bacca. Ha sido publicado en Estados Unidos, Uruguay, Argentina y Portugal, y traducido al francés y al español. Cuenta con trabajos artísticos en afiches, sobres y tarjetas telefónicas.




























Traducción portugués-español:
Angélica Santa Olaya



TELAS


Alimentar arañas
es mi oficio,
dejarles crecer tentáculos.
Cuidar
los pequeños vicios
de su telar.
Experimentar
los tactos improbables
(sutiles venenos)
Redescubrir
los colores en
la casa de las sedas
Tejer
mi destino a ellas:
Velos de mortal astucia
viudez.
Descifrar su danza:
Valses tejidos con
hilos de alambre.
Aprender con ellas
el ritmo del salto.
Ver como las mansas moscas
sangran apasionadamente.


LA HORA ABSOLUTA


Extraños
mis muertos abren las ventanas
penetran en mi habitación
y me sofocan.
Insinuantes
me besan y sangran sobre mis
alegrías y pecados
acariciando, sin pudor
mis sueños, mi carne
y mis huesos.
Mis muertos y sus gemidos
tienen rostros, señales
y ojos que producen
escalofríos
Osados
vienen con la brea del sueño
duermen en mi cama
y me despiertan
se inclinan sobre mi cuerpo
silentes y queridos
rezan
y lloran por mi
clamando como la luna
su otra mitad
como un espejo
que une sus propios fragmentos.
Mis muertos sin censura
mis delicados muertos
que en la noche peinan mis cabellos
y, solidarios, preparan mi jardín.
LAS MUERTES


Cuando el primer amor murió
dije: morí.

Cuando mi padre se fue
corazón descontrolado
dije: morí.

Cuando los hermanos y la tía
murieron
dije: morí.

Después, el abuelo del norte
los amigos de la suerte
los primos perdidos
el pequinés, el siamés
morí, morí.

Estoy vivo
la poesía late
la naturaleza explota
el amor me besa en la boca
un Dios insiste en decir que sí.

No sé...
creo que sólo moriré
después de mí.




DE LA POESÍA


el canto del pájaro
en busca del viento
no

la promesa de amor
en las caras de la luna
no

el miedo del mundo
en la cima del muro
no

el malabarista
en la cuerda floja
no

el ojo del tigre
exacto, certero
preciso,

el ojo del tigre
si




2. MARCIO CARVALHO. (1965–2007) Periodista, ensayista y profesor de arte, desarrolló proyectos educativos para la Secretarías de Educación de Río de Janeiro, así como para organizaciones no gubernamentales. Fue Director de Comunicación del Sindicato de Escritores del Estado de Río de Janeiro. Sus trabajos fueron publicados en antologías y publicaciones diversas de Brasil, entre las que destaca la revista Poesia Sempre de la Biblioteca Nacional de Brasil. Fue miembro del grupo artístico Poesia Simplesmente, que organiza el evento “Martes de Conversación en el Café” en el Teatro Gláucio Gill, en Copacabana. También participó en la organización del Festival Carioca de Poesia. Navalhas voadoras para cortar a tarde es su primer libro de poesía.

Traducción portugués-español:
Angélica Santa Olaya


ARADO

Para o Léo

¿Qué palabra te atrapa
en una mancha viscosa
beso de serpiente

qué palabra te asusta
cual carne cruda
desperdicio
movimiento de luna

qué palabra
destino de silencio
nudo ebrio

qué palabra te enlaza
río de osamentas
o revuelto mar

qué palabra malayerba
crece rasgando el suelo
y habitando sótanos

qué palabra inútil
enrojece tu faz
y te eleva a santo
que mastica pecados

qué palabradaga
despelleja tu carne de seda
y ruboriza tu sangre

qué trigo a millares
te matará el hambre
cuando llegue
la lluvia ácida

Vendrá la tempestad

cuando la palabra
manzana en descomposición
retoñe

cuando la palabrabicho
inocule tu nombre

cuando la palabra
acorace tu cuerpo
oloroso a crin
y pata de caballo

cuando en la mesa aguarden
mañanas sin abismos
semanas sin domingo
y un mundo a la espalda

qué palabras padre y madre
arado de tierra
flores sin nombre

qué palabra te silencia
tela arrugada
escama sin pez
hierba que no crece

en qué espejo
el niño se hace hombre
en qué gozo escribe su nombre

cuando la luz del oratorio
te ciega la retina
y abres la cortina
a la posibilidad

de un sol que allá afuera
cómplice
te envía una señal?




JEROGLÍFICO


la
poesía
me
desnuda
de
saberes

prehistórico
rumio
en las cavernas
la
osamenta
del
hombre


3. JUANITA CONEJERO / CUBA. Nació en La Habana, Cuba, en 1934. Dra. en Filosofía y Letras por la Universidad de La Habana, es poeta, narradora y promotora literaria. Siendo adolescente, ganó el Premio Guardia de Honor de Rubén Darío en Managua, Nicaragua. Ha obtenido también el Tercer Premio Concurso Nacional de Poesía “Delia Carreras”, en Matanzas (1998), el Primer Premio “Una Flor para Celia” en el LXXX Aniversario de la heroína cubana Celia Sánchez, Primer Premio en el Concurso Nacional de Poesía “Rafaela Chacón Nardi”, auspiciado por la Biblioteca Nacional de Cuba y la Asociación “Amigos del Libro” en 2005. Poemas suyos han sido publicados en varias antologías de poesía cubana y en el suplemento cultural La Abeja Dorada de Campus, órgano informativo-cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México. También ha divulgado su obra en recitales, encuentros y programas de radio y televisión cubanas. Escribe programas de radio y fue profesora de Literatura Española y Literatura Cubana e Hispanoamericana. Ha sido condecorada por sus labores en Educación y Cultura y fue miembro fundadora del Grupo de Creación Poética de la Fundación “Nicolás Guillén” y del Círculo de “Gabriela Mistral” en Cuba.


SONETO AL CHE


Me llegaba el silencio la agonía
de los pueblos sedientos de ternura
cuando tu voz de fuego y valentía
devolvió al pedregal la mano pura

y la extiendes la entregas de caricia
y en tu cuerpo de roble bien armado
se levanta la suerte de una brisa
que alienta de fragancia tu llamado.

Che de la Sierra y de los Andes hijo
conviertes el altar del crucifijo
en tu propia colina legendaria

y por mi amor sembrado en cada verso
te presiento en la estrofa luminaria
del poema crucial del Universo.




ENTRE DIOSES

Una sonrisa de cerros azulados
me tiende la mano de ciruela
el cactus ennoblece los caminos.
La magia existe
se torna multitud.
Me adentro en los aires peregrinos
de una región lejana
sorprendente.
Allí encontré el corazón ardiendo
como un Sol de mezcal arrullado
de rebozos y collares
que saltaban gardenias por segundos
bailes apretados como chapulines
a gritos de color
entre dioses
que se entrelazan rezos.
Yo aún estoy
en la ventisca sedienta del poeta
en el árbol que trasmuta
en la ceremonia de los que siempre regresan
y desconocen el olvido y la deshonra.
Oh tierra mixteca
que atrapaste mi espíritu
mi despertar de nobleza consagrada
desde la íntima humedad que me atesora.
Junto a ti estoy
junto a todo y a todos
a la verdad que ya me pertenece
aunque intenten maltratarla
prodigiosa certidumbre
cantos como alientos en pétalos
desde la voluntad
resucitada del Universo
y que para suerte de los justos
se fijan en las nubes
y renacen
una y otra vez.




CORAZON DE PIEDRA VERDE


Quise estar cerca de ti y lo logré.
No importan escaleras ni precipicios
ni desconcertantes intenciones.
Cuando cuelgan siglos
siglos
siglos
en la danza arrullada de chamanes
allí irán impacientes mis ojos
mis cejas y mis colmillos.
Hallé el brasero que un día fue sueño
y viento y fuego y agua y sol
hallé colas de serpientes uniéndose
en aventurado ejercicio
amuralladas en jeroglíficos
de todas las angustias.
El smock es una tonta ironía
el metro un asombro virtual
prefiero el camino sediento de las vacas
lamiendo pesadillas de historias
que pretenden devorar.
¡Qué grandes humoristas resultamos ser
cuando a pesar de todo
nos atrevemos a provocar!
Pero, vuelvan el rostro
al corazón de piedra verde
nada ni nadie puede diluir el sol
el mismo que anida en todos los aleros
imposible de profanar
con su fantasmagórico aire inocente
y la fragancia que aún palpita
en el cuerpo que inevitablemente
lo atesora.
La palabra y los pies
no se cansan
se aproximan.
En la mano
sin riesgo ni morada
el sortilegio de piel de puma
legitimando los cielos.
No habrá tranquilidad en el alumbramiento.
El pulque combinando osadías
se hace regio y envidiable
ante improvisadas maquetas
adoloridos conejos
y solitarias vasijas encubiertas.
Pero hay más
no piensen que todo terminó.
En las entrañas mismas de nuestros seres
en cada uno de nosotros
está lo verdaderamente eternizante
lo que deslumbrará relámpagos
de sobresaltados insomnios.
El pasado será el futuro elegido.
Con el metate en mano
la abuelita lo advierte:
lo más hermoso que el hombre
puede ofrecerle a los dioses
aunque usted no lo crea
está por ver.




4. ILIANA GODOY / MÉXICO. Nació en la Ciudad de México en 1952. Poeta, cuentista y Dra. en Historia del Arte, ejerce docencia e investigación en la Universidad Nacional Autónoma de México. En la Facultad de Arquitectura coordinó el Área de Teoría, Historia e Investigación. Es Investigadora en el Instituto de Investigaciones Estéticas, profesora adjunta al Seminario de Arte Mesoamericano. Sus artículos y ponencias sobre arte aparecen en diversos libros y revistas como Espacios Imaginarios y Tiempos imaginarios, y en las revistas: Poligrafías, Enlace y Bitácora. En el campo de la literatura ha publicado artículos de análisis plástico y literario, así como poemas en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado más de quince libros. Ha obtenido diversos premios en España, México, Chile y Cuba. Ha sido jurado en certámenes en México y en otros países y participado en encuentros nacionales e internacionales. Poemas suyos aparecen en diversas antologías y han sido traducidos al alemán, francés, inglés, y portugués. Corresponsal de la Revista Ruptures, de Montreal, Sinalefa de Nueva York y Generación Abierta de Buenos Aires, es representante en México del Centro de Estudios Poéticos Hispánicos.



TRENES

Un tren llamado esperanza
dijiste un día
resumiendo nuestra historia
entre amargura y vértigo encendida.

Así pasó aquel tren frente a nosotros
en un pueblo olvidado.
Derrumbes y horizontes
atropellan su estruendo en la memoria.

A uno y otro lado del camino
que recorrimos juntos,
paralelo inalcanzable,
el tren nos clava al pie de nuestras cruces.




INICIACIÓN

En el espacio huérfano murmura el agua
constreñida entre torpes drenajes.
Cacofonía de coágulos y noche de sollozos.

Tras la ventana blanquecina
y más allá del muro despiadado
la violación sin rostro aguarda abierta de alas.

Nadie transgrede el ventanal ileso
y puntual el halcón desgarra luz adentro.

Una salpicadura de sangre es cada estrella.




GÓLGOTA

Ingle descoyuntada
de espuma jadeante
como llevar a cuestas
el ladrido del mundo.

Toda la noche pétrea sobre el hombro,
“setenta veces siete”,
llaga el tendón inerme.

Goterones de cuarzo
calcinan a destiempo
el discurso sin fisuras
y el ojo de planeta enfebrecido
es límite sin gloria.




SUMARIA

Se amplió la casa más allá del cementerio y quedó atrás aquella luz terrible, hacha de cielo en carne viva que levanta flores violentas a su paso.

Cada alegría cubre de espinas una losa y cada año suma su bandada de nubes grises al lechoso invernadero de difuntos.

La piedad es olvido, carretada de arena sobre lajas y una mirada de ostra semiabierta por donde guiña el mar.

Gloria al polvo iluminado por el sol rasante, inmóvil, de los días numerosos.

Los lugares duran demasiado. Apenas endurecen, los rosales se asfixian de sí mismos en idéntico estanque.

Es la duración. Un plato de la infancia con el fondo arañado por cucharas voraces.

No podemos llorar. Hay un rumor de vísceras que nos impele.

Sigamos construyendo la muerte inédita, la manoseada tumba siempre por estrenar.





666


Por la espiral contraria descendemos
escupiendo blasfemias,
resonancias que abisman el origen
a hitos del espasmo.

Hostilidad sin luz de la gran trampa,
risa que multiplica
himnos de muerte.

Rechazamos la limosna
de pulir el espejo sagrado
y opacar el perfil abrupto de la nada.

Preferimos el no,
la denuncia irredenta
que transgrede lo absoluto.

No queremos jugar sino inventar el juego,
oponer al letargo del reloj
la alerta subversiva del insomnio
y acechar nuestra muerte,
consumirla,
hasta la última célula vedada
a la envidia de Dios.





5. CARLOS HUAMÁN / PERÚ. Nació en Lima. Doctor en Literatura y Antropología por la Universidad Autónoma de México, poeta ayacuchano, compositor e investigador de la cultura andina. Miembro del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos de la UNAM, ha publicado, bajo el sello de dicho centro, Pachachaka. Narrativa, memoria y símbolo en la obra de José María Arguedas (UNAM-CM, 2004). Como compositor, es reconocido por su innovación del wayno ayacuchano, y ha disertado sobre esta labor en la Asociación Brisas del Titicaca.
Desde 1992 dejó su Huamanga nativa y fue a radicar a México. Recientemente retornó a Perú para ahondar una bibliografía de sus próximos trabajos sobre la música andina. Además, prepara la salida de Las transfiguraciones poéticas. Memoria y cultura en el wayno ayacuchano 1970-2000, un recorrido sobre tres décadas del wayno elaborado en la tierra de las 33 iglesias.


ODA INCONCLUSA A L APOESÍA

Ah poesía
Cómo te amé si mi amor sólo llegaba a piedra y soledad
Cómo te amé si mis labios sólo eran musgo
y mi corazón hoja amarilla flotando
entre las algas muertas de mi destino

Toda colina que ascendí bajo la lluvia
lo hice contigo poesía
Pez de viento canto de árbol
electricidad de picaflor

Nada hay de la semilla si no se sueña bajo tu tierra

En las horas de la piel y del destino
en las puertas de la piedra y la montaña
a ti mi sed estira su pico de ardiente sementera
en ti mis huesos entierran sus tímidos nacimientos

Ajedrez misterioso
en cuyo tablero
una diosa se desnuda
Con qué boca -me digo-
comí el pecho del maíz
y otra vez y otra vez me pregunto
cómo desbocó en ti este sueño
en qué cruz se crucificó tu pan
con qué mano
en qué labio nació para mí la palabra




OJOS NEGROS

Yo denuncio a mis ojos negros
por su ojos sombríos en la mañana
por sus manos de araña cuando caminan
y su vuelo constante a la luz canela de tus labios

Supongo sanción de mis bienamados amigos
es cierto
denuncio a mis ojos con el alma
sobre el madero vivo y el fuego interminable de la arena
por sus cauces unidos con lágrimas
con árboles plantados en calles y niños

Cada vez que salgo al mundo
lo hago a través de su puerta gigante
o de sus ventanas infinitas
profundos túneles a los que hay que llenar de vino
para dormir
Como verás
son también aves
en cada abrazo relámpago de mi locura
Los denuncio doblemente y grito por su voz de piedra
y su algodón de cuerpo
desde el olfato
la lengua
los dedos
… los oídos

Los denuncio por regalarme el universo a pedacitos
y por quererlos desde el instante primero
cuando el Sol encendió la lumbre
en el vientre insondable de la Luna




JAGUAR O PUMA

Como el agua que no seca
a la sombra de la juventud
te esperé te busqué…

Jaguar o puma no importa
caminé la transparente hondura de la tierra
la vena en el mapa de los sueños

Mírame
la rueda del tiempo gira sobre mi pecho
El amor picotea la orilla de tu nombre

Con ternura escarbo en tu corazón
una cueva para el frío
Con ternura
quemo la hierba de mis ojos
y humeo largamente hasta que me veas
Con ternura mi calandria navega al fondo
del cielo en que vuelas

Óyeme mírame
todo callejón por donde huyes son estos brazos


ESCRIBO CON LOS OJOS


Padre es septiembre y es veintinueve Hoy te escribo sin palabras
Las palabras no significan nada Te escribo con los ojos

Este día debe ser el que esperamos
Sobre la hoguera de tres piedras hierven ya en la olla
las edades del agua
Hoy comeremos juntos tú mamá mis hermanos y yo
luego iremos al barranco a ver cómo se pudre la soledad
Entonces -a campo abierto- tenderemos las hojas de la coca
para escuchar su temblorosa voz y preguntarle
qué nos dice el Sol con el rubor de la montaña
con qué dolor se duelen las hojas amarillas del estanque
Tal vez así
las semillas de esta tarde
puedan llenar las cucharas del alba

Óyeme con tus ojos
Estira tu corazón hasta aquí
Envíame tu pluma de cóndor
Convoca al viento y rescátame
A veces
de tanto camino
el madero donde voy siente miedo

Padre hoy las palabras no significan nada
te escribo con los ojos





6. JOSU LANDA / VENEZUELA. Nació en Caracas en 1953. Ejerce la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México desde 1988, donde imparte la cátedra de Filosofía de la Literatura, entre otras. Poeta y filósofo, su ámbito de investigación se centra en la filosofía de la literatura y la ética, en publicaciones como Más allá de la palabra (1996) y Poética (2002). Se dio a conocer como poeta con Bajos fondos (UAM, 1988), luego de lo cual ha sido autor de otros seis poemarios –entre los que destacan Treno a la mujer que se fue con el tiempo (1996), obra merecedora del Premio Carlos Pellicer de Poesía en 1996, año en que también se le concedió la Orden Andrés Bello, y Estros (2003)–, así como de Zarandona (2000) –la primera novela endógena de la diáspora vasca ocasionada por el alzamiento franquista en 1936–. Ha publicado tres antologías de su obra poética y poemas de su autoría forman parte de diversas antologías internacionales, como Prístina y última piedra (México, 1999). Desde el año 2000 pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.




ALISIOS

No se diga el círculo de abril
abierto a los pétalos punzantes del sol:
el boquete alumbrando la piel incierta
que nos libra de nuestra propia piel:
la ondulación de ofidio penetrando
la misma luz con que se deja embestir
o las crines suspendidas en la cifra opaca del azar:
nada que se pueda asir
pero vivaz en el giro ardiente de las aspas,
en la espuma huérfana al pie de la rompiente.

Mejor que el nervio vibre
en el curso de esa transparencia:
venga la muda agitación de los plumajes
con el rumor creciente de las flores,
la luz abandonada por el relámpago
junto a toda la sangre perdida y por verter:
que se aclaren las rutas inscritas en el silencio del cielo
y asome el candor del fuego cuando lega la ceniza,
sin deplorar:
como el hálito que mece y arranca el fruto en sazón
y la palabra pura del coyote penitente
en medio de la noche mirífica y obscena.

Todo listo
para que el trazo y la caricia traguen la lejanía:
que nadie esgrima una mirada más
y en su lugar se imponga el palio de la fusión:
ahí trasminen las sombras
de lo que somos por fuera
a lo que somos por dentro
y confinen la soledad
en el ojo seco del olvido.




ESPECIE

Vamos a ver:
a desandar el rayo muerto de la distancia.

El vuelo de los pájaros
a todo monte
de Venus
es por fuerza,
por sumatoria de ondas espesándose,
marejadas de calor
a la larga indivisible.

La pulsación húmeda de las rajaduras
es por dar más,
por los flujos carne adentro
pagando su óbolo de luna:
un fulgor opaco
a la larga invisible.

A qué desfallecer por la falla.

Siglos de manoseo
para bruñir
el falso ojo de lo que falta.

Remember Diótima:

El hielo de la palabra en son de luz
contra la inocencia
del cuerpo puro y su placer.

Todo el aura de Afrodita
carcomido por unos harapos.

La gran Belleza
en recompensa de la mano mendicante.

Un abismo no necesita otro abismo.




URGENTE

No estará de más
recordar la libertad absoluta del aire,
el silencio en que se abren las rosas,
el cuerpo limpio del cristal en su linaje de agua o
[cuarzo.
Evocar la vibración del aura que nos dicta el mundo
(tenaz como el dejo de una fruición reciente),
un cuerpo dado a las germinaciones
reacio a términos de eco inadmisible
como romper,
como derruir
con sesgos de mejor ni hablar

No nos vendría mal
volver las niñas
a la raíz secreta y consabida del placer
a las cercanías (por lo menos) de un vértigo
sin desdoro de ataraxias.
En fin:
algo hay que hacer con la sed,
algo más que ahogarla en justicia o agua.

Y no es porque hubiera habido alguna vez
un reino del “no mío” y el “no tuyo”:
cancioncita para oídos de pastores y rebaños.
Es sólo porque sí:
porque nos vendría de perlas
harta tierra contra la veredas que conducen a la muerte,
abandonar en seco la saga de los paraísos
dañina en más que el tacto de las Horas
y colar por los intersticios
la suavidad de un cuerpo pertinente,
el deleite de la palabra en ascuas
la luz durante siglos intacta de la estrella más lejana.

Hollar y acabar:
los verbos de la ambición.
Y ésos sí que están ahí
devastando en sus hervores
la precaria (sépase: contra las ínfulas) carne humana.

No estará de más
enfriar esos furores de lesa ternura.

Que no se salgan con la suya.















7. CARLOS LÓPEZ /MÉXICO. Nació en Pajapita, San Marcos, Guatemala, en 1954. Maestro de Educación Primaria Urbana en el Instituto Normal Mixto Rafael Aqueche, Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas, en Estudios Latinoamericanos y en Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde también terminó la Maestría en Letras Iberoramericanas. Estudió también las licenciaturas en Derecho y en Ciencia Política en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Es autor de numerosas obras ensayísticas, libros de calambures y palíndromos, antologías y libros de poesía. Ha sido invitado a participar en encuentros de literatura en México. Publica en diarios y revistas de México y Guatemala. Imparte talleres de redacción, poesía, cuento y edición. En 1981 fundó la Editorial Praxis, que desde entonces dirige.



En la piel de agua
viaja polen de luna:
estrella al valle.

***

Caen las hojas
mariposas: miel, oro,
olor de otoño.

***


Mar y aire traen
estrellas y fragancias:
poniente-oriente.

***

Llueve en el lago:
el vuelo de las aves
rasga el espejo.

***

Centro del mar:
entre el cielo y la tierra
espera el barco.
Fulgor de luna roja
tiñe las aguas brunas.

***

El puente cuelga
sobre la honda corriente.
Rugen las aguas.
Un arcoiris corona
los cuernos de la luna.

***

El ojo de agua
llena la luna hiena.
Cóncavo espejo
larga imagen estanca,
atrapa soledades.

***

Pájaros negros
visten árboles secos.
Truenan los vientos.
Se desnuda el follaje.
El cielo se oscurece.

***

Derrumbo mis sentidos ahítos,
mis razones diluyen tu imagen
entre palabras aprehendidas,
espirales de viento enredado,
caracola embrujada con notas,
raíz de todas las voces, eco
de vocales desarticuladas.

***
Dame tu amoroso odio, el veneno;
intoxica la grave sintaxis
de mi sangre, clorofila
desbocada, incontinente,
que busca sueños yacentes bajo
la piel del oro, imagen, espejo,
del agua que dispersó el otoño.

***

Ahora no significa nada.
Desde el origen del tiempo nimba
en el amanecer de alfabetos
el numen memorioso, tu nombre,
sangrante universo del inicio.
El corazón de la noche pauta
ritmos, agujas con luna nueva.

***

Desgarro milímetros de ausencias,
tomo medidas entre tu espacio
y el mío. Como de tu pan dulce,
bebo fuego nuevo en el hornillo
de tu sexo. De ti me alimento
lamiendo dolores de mi sangre,
ahogándome en tu interior lascivo.

***

La mariposa negra aparece,
sola, en la cerrada noche. Vela
oníricos deseos, dolientes
carnes; trepana recuerdos, ansias,
vigías sinfín, vacíos tiempos
en que no se espera nada, a nadie.
La luz rompe la mortaja diaria.

***

Tarda, pero siempre acude. Grave
metáfora de la vida, avisa
muerte, que es del ser la otra figura.
Despliega sus alas en la puerta,
reposa del viaje la fatiga,
coge llantos, dolores, adioses,
y, sin destino, a la nada parte.




8. CLARA MEIEROVICH / URUGUAY. Nació en Montevideo, Uruguay y desde 1979 reside en México. En su calidad de musicóloga, se ha abocado a muy diversos temas que conciernen a la música mexicana. Entre sus intereses en este rubro, se cuenta su investigación sobre la música compuesta por mujeres, misma que cristalizó en su reciente libro Mujeres en la creación musical de México, publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en 2001. Este es un estudio pionero en el país y primer avizoramiento de rigor histórico y testimonial en torno al casi ignorado territorio de las mujeres que escriben música de concierto en la actualidad. Dicho libro nos incita a escuchar con mayor asiduidad la música de mujeres que con su talento y tenacidad han ensanchado un espacio que, escasas décadas atrás, se consideraba inequívocamente masculino. Su autora ha colaborado, asimismo, con diversas publicaciones como las revistas Casa del Tiempo, de la Universidad Autónoma Metropolitana, y Nexos. Otros de sus libros son Vicente T. Mendoza, artista y primer folclorólogo musical (Universidad Nacional Autónoma de México, 1995) y el poemario Discurso de fantasmas, Tintanueva Ediciones, 2001.

OQUEDADES



Sólo puedo decir
de cuánto amor
me vacié.



***



Días en que los fantasmas
usurpan el gesto,
habitan la infancia de la decepción,
su espectro deslizan
en el cuenco gris
de la duda.



***



Soy mujer de obstinada espera:
tarde de un siglo
sobre calizas azoteas.


***
Un silencio de tres cabezas
ronda el espacio
blancamente infinito
de los muertos.


***


Vacíos los rincones de la noche,
a oscuras el palacio feliz
donde tú ya no reinas.


***


Días vacíos de ti:
luto interminable
del abandono.


***


Dolor sin dolor
locura
naufraga entre fauces
la vida.


***

RECUERDOS



Suicida de mi patria
mordí mares de añoranza,
atlántica complicidad del exilio
que obligó a encontrarme
en el lugar de lo incierto.


***


Sentí caer
un abismo en el alma;
logré escapar de mis ojos,
abandoné la inquietud
en la esquina de tus besos.


***


Llegas de un sentimiento lejano
amalgamando silencios
risas
inmediatas regiones de locura.
Pero hoy quiero olvido que sangre imágenes,
llevo dentro
–tuya–
la preñez.

Noches
escala de los días.
Días
vehículos de existencia.


***


De tus destiempos
herida.
De tu amorosa certitud
desterrada.



***


Ya no quiero
saber qué se oculta
tras el muro de la espera.


***


Velando el cadáver
del amor
sola
en septiembre.


***

Hoy
no entierran a los muertos
ni siquiera
a los que se muren de risa.

Hoy
no se parten los relojes
aunque ya sean las seis.

Hoy
sólo encuentro niños
que juegan
a jugar.


9. DANIEL MUXICA / ARGENTINA. Nació en Buenos Aires, Argentina. Poeta, narrador y traductor de portugués. Publicó Hermanecer (poemas, Ed. Schapire, 1976); El poder de la música (poemas, Ed. Stephane Bloom y Asociados, 1983); “El perro del alquimista” (poemas, Ed. Stephane Bloom y Asociados, 1985); Contra dicción (narrativa poética, Ed. De la pluma, 1986); Ex libris, el elogio de la dispersión (poemas, Ed. Xul, 1989); Siete textos premortales, (poemas, Ed. El caldero 1991); El libro de las traducciones (narrativa poética, Ed. El caldero, 1993); La erótica argentina (antología poética 1600-1990, Ed Catalogos/El caldero, 1996); Pentesilea, la vírgula y algunos otros poemas, (Ed. El caldero, 1996), Nihil Obstat (poemas libro y CD grabado por los actores Ingrid Pelicori, Horacio Peña y Juan Carlos Puppo, Ed. El Caldero, 1998, 2ª Ed. Ed La bohemia, 2000), Bailarina Privada (Poemas, libro y CD grabado por los actores Ingrid Pelicori, Horacio Peña y Juan Palomino, Ed. La Bohemia 2001); Antología Erótica Argentina, 1600-2000, Ed Manantial, 2002). Es fundador y director de la revista literaria Los rollos del mal muerto.

DEL BUEN AMOR

¿Acaso no entré por tu vagina de tutelares labios
a esta historia de templos y seculares movimientos
arriba abajo y los costados... ? Es la fábula
de cierta promesa la que arrastra mi torpe caballo
[de madera
hasta tus rojas puertas, la troya; mi heroico rocín
jamelgo de ridículo penacho, cosquilleando el viejo
[sentido
del afuera hacia adentro,
sacudiendo ese antiguo miedo fálico a la sabiduría.
Y me dices que lo hago bien. Hubo
una mística panadería en Betsaida para seguidores hambrientos,
merendaron a rabiar, se saciaron a la intemperie
con harinas eficaces y comibles y otros ingredientes
[sanos;
y sea fue
tu horno carnoso dispuesta a la vulva del milagro
donde mi Cristo de arrebatados panes, a secas
[calentadas masculinas
cocinó para todas las épocas. Y me pides
que te apriete más. Todo eso
después del primer diluvio menstrual, del primer
[despojo crudo;
abierto fragor de una era ya perdida, florecida y secreta
en que tu cráter se permitía las erupciones más
[inseguras
y más violentas. Y me pides
que te bese superiores inferiores labios buceando
[corales. Que
sea bueno. De mucho o de poco ha servido
el maloqueo de mi lanza para herir, vencer el cerco
[estrecho,
el orificio oracular de tu alzado vientre; pese
al estaqueo y las piernas abiertas también el infiel
[obstinado
ablanda sus armas. Y me pides que siga, que sea tierno.
Has compartido
el lecho con todo el zodíaco, Oriente hemisferio
[Occidente
en tu pecho y magos y apóstoles o infelices
animales de corazonada.
Clavo erecto, seguramente a todos concediste
esa tumba templada donde descansarían durante tres
[días;
todos en el hueco suspensivo en que la vida y la muerte
son una promesa gemela.
Y me pides a los gritos que apure mis entradas salidas sufra goce llore ría contigo apure por favor y amor
de Dios y acabe y termine
con tanta historia...

Me pides
más o menos dolor como si me fueras a parir.




BAILARINA DE TANGO

Si me hubiera dicho
de bailar esto en París
de espaldas al Sena
anclándole la cintura
chek to chek apretada
de esta manera
las piernas enredadas
en el salón de parqué
girando ante rituales espejos
los dos solos esta vez
con la delicadísima aguja
de su tacón en mi corazón
tan embriagados de alcohol
como de labios
hubiera exagerado
aún más mis gestos
y la provocación acelerara la tristeza
afuera es noche y llueve y tanta lluvia muñequita
dulce rubia
afuera es absoluto
amor de luto consagrado a entrañas de sagrario agrio
es el cortejo de los felinos
rancio
y excita a mear el alcohol que conversamos



POBRE BAILARINA

Baila aunque no conoce la música
la coreografía baila
vuelve sobre pasos ya hechos
como si se tratara de muy atrás
de muy lejos

desde muy lejos
baila
y aunque lo baila no puede imaginarlo




BAILARINA RENGA


Trastabilla la casi quieta

no sé si sus piernas están abiertas cerradas
o son sólo un paso
un pasa
la vida como viene la muerte
tan bailarina
tan callada
tan bailando

trastabilla
se entrega todo lo que puede a su deseo

la miro hacer.





EN EL FINAL FINAL
querrá hablar

aprenderá
que el lenguaje es la última soledad

tomará el teléfono para llamar a nadie

aullidos al vacío es el proceder de la promesa
fuera de los fetiches
no hay otra osa en el mundo de los muertos





10. SILVIA PRATT / MÉXICO. Nació en la Ciudad de México. Traductora e intérprete, hizo estudios de traducción e interpretación en la Alianza Francesa de México, tomó cursos de literatura suiza y francesa en la Universidad de Lausana, Suiza, e hizo un diplomado en literatura del siglo XX en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Fue becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en traducción literaria durante 1997 con la obra Saisir l'absence de Louis Jolicœur, que apareció en México con el título Ausenciario en la Dirección General de Publicaciones-CONACULTA. También hizo la traducción de una selección antológica de textos de Francis Ponge, que apareció con el título El silencio de las cosas en la Colección Poesía y Poética de la Universidad Iberoamericana. Autora de los libros de poesía Caldero ciego (Editorial Praxis, 2000), Encendido espacio (Instituto Mexiquense de Cultura, 2000) y Crujir de la hojarasca (Universidad Autónoma del Estado de México, 2001). Ha publicado en los periódicos La Jornada, Excelsior y El Norte, Gaceta de arte y cultura; en las revistas Deslinde, Amoxcalli, Alforja, Tropo a la uña, Fundación Arturo Rosenblueth, y en el suplemento La Pájara Pinta de Carta de la Poesía (España).



PULSAR DE LA EXISTENCIA

El aire que respiro me regala el aroma de tu piel,
ráfagas de viento mi sangre nutren;
hay tierra en mis manos después de la siega,
polvo soy y en él me albergaré;
el fuego dirige mis pasos,
soy llamarada en el vientre;
me sumerjo en los mares, lavo mis culpas:
el agua me hace estéril.

Cuatro los elementos primigenios.
Cuatro las estaciones que aprisionan pesadumbre.
Ahí estoy cautiva.

Cuatro las cuerdas de un violín y un violonchelo,
su resonancia estremece las montañas:
efluvios de melancolía.
Cuatro los tiempos de un compás que siguen
la batuta que corta y acaricia el aire.
Las voces de un cuarteto.

Cuatro las máscaras
que forjamos en los ciclos de la vida,
como cuatro aquellas que acuñó la luna.
Cuatro los cuadrantes del reloj,
minuto a minuto sus manecillas ciñen
el pulsar de la existencia.

Las extremidades de la cruz que encadena mi cuello
cuatro son.

Alfa y Omega.

Cuatro los ángeles verdugos
que estarán de pie
en los cuatro extremos de la Tierra.

Cuatro las varas que azotarán el mundo.
Cuatro los heraldos exterminadores
que apocalípticos cabalgarán
en los cuatro extremos de la Tierra.





INSIGNIA DE LA PRISA

Aplastadas por el peso de la muerte
hormigas somos,
portamos la insignia de la prisa
en el trajinar de nuestros pasos.

Caminamos
sin tregua
hacia ningún lugar,
encontramos un respiro
bajo un ciprés, un álamo o una higuera.

Como si fuera una roca
que se despeña
cargamos un grano de azúcar.
Lo volvemos a intentar cuando amanece.

Como el vaivén de un péndulo
incansables somos,
nos confundimos con el trepidar de la noche,
seguimos caminando
aun en sueños.




ROSAS NEGRAS

Con la gota de sal agitada en el océano,
con la sal del quebranto que corroe las mejillas,
con la ardiente sal que cubre nuestros cuerpos al amarnos,
con la sal que derrama la luna en los insomnios,
con la sal de la estatua que seré algún día
me confundo.

Me confundo con la noche
porque mi desvelo es negrura que se enciende,
porque cosecho rosas negras y alcatraces,
porque el frío en mis huesos se resguarda,
porque el silencio me colma de amargura.

Cuando los días son instantes carcomidos,
cuando el tictac dirige mi sendero,
cuando el luto devora velas compasivas,
cuando evoco aquellos párpados cegados para siempre
con la muerte me confundo.

***

ISLA DE LUZ
(fragmento)

Habito una isla que resguarda el Nombre.

¿Qué fue de ti, Delos?

¿Alguien podría otra vez sentir la savia de tu entraña?

¿Renaces acaso en cada isla de la tierra?

El río circunda mi piel.
La humedad me invade.
Desterrada en estos parajes
miro el sol del oriente y del poniente.
¿Por qué estoy bajo este cielo?
Descubro horizontes que albergan
los balbuceos del río,
los enigmas de la luna.

Y escribo desde esta isla,
desde este espacio ajeno,
desde esta roca en la cúspide del mundo.

Prometeico destino me abrasa.
El picotear del buitre me devora lentamente:
cada instante devasta la cuerda de mis días.

Miro desde aquí
aquellas noches que cobijaron mis desvelos
y ahora forjan guiños de añoranza.
Atribulada en este risco
percibo el porvenir que acecha y me calcina.
A pesar de la tibieza del atardecer
la frialdad del aire penetra hasta los huesos.















11. VICENTE QUIRARTE / MÉXICO. Nació en México, D. F. en 1950. Es Dr. en Literatura Mexicana por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde es profesor de la División de Estudios Posgrado e investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas. Ha impartido cursos y conferencias en universidades de México, Estados Unidos, Francia, Canadá y Colombia. Ha recibido los premios Nacional de Poesía Joven, Nacional de Ensayo Literario y Xavier Villaurrutia. Recibió en 1994 la Distinción Universidad Nacional. Es miembro de número en la Academia Mexicana de la Lengua, donde ocupa la silla 31, que anteriormente perteneció al poeta Carlos Pellicer. Ha publicado libros de poesía, narrativa, teatro, crítica literaria y ensayo histórico. Destacan los poemarios Razones del samurai, Teatro sobre el viento armado, Calle nuestra, Vencer a la blancura, Fra Filippo Lippi: cancionero de Lucrecia Buti, Puerta del verano, Bahía Magdalena, Fragmentos del mismo discurso, El cuaderno de Aníbal Egea y El peatón es asunto de la lluvia. Perteneció al Sistema Nacional de Creadores de Arte y actualmente es parte del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel II). Desde 2004 es director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.


URGENCIA DE LA POESÍA

I
La poesía es una apuesta contra la vida, en favor de la vida. Quien se atreve a servirla, acepta vivir al filo del tiempo y verse expuesto a caídas y elevaciones, a tempestades y sequías. Al vislumbrar la meta postergada, el buscador exhausto se descubre al principio del viaje. Su solo privilegio, su ardiente consuelo, se halla en la posibilidad de comenzar de nuevo.

II
La poesía es el tren de los ausentes. Sin horario fijo, invade los andenes o aparece, imprevista, en mitad del desierto. Arranca nuestras raíces parte de su vértigo, en escasas ocasiones como pasajero de primera: la mayor parte de las veces nos obliga a viajar entre sus ruedas. A cambio nos concede la alegría y la libertad heroica de los vagos. Confiesa Eduardo Hurtado: “Aquí estoy. Tengo mi oficio./ Jefe de la estación,/ sin silbato y sin horario fijo,/ con corridas continuas al pavor del desierto”.

III
La poesía es un yo en un nosotros. Al mismo tiempo, su primera persona del plural encarna una singularidad que a todos nos concilia. Tigre en la casa, último jardín, alianza de los reinos, oscura coincidencia, la poesía se nutre de las más altas caídas. Superior a la feria de vanidades, se encuentra por encima de combates de nuestro pequeño género humano. Barco que parece naufragar debido a nuestra imprudencia y nuestras ansias, tarde o temprano rescata a sus verdaderos iniciados. Fuego de pobres, ciudad de la memoria, libertad bajo palabra, la poesía es salvación para el náufrago que no ha visto el mar.

IV
Cuando el hombre halló que las palabras de su tribu podían alcanzar mayor intensidad que la dictada por la utilidad práctica, nació el trabajo del poeta. Cambian estilos y modos de expresión: permanece la lucha del poeta contra el leviatán que lo acosa y lo seduce.

V
“Los imbéciles han renunciado al poder. Yo me confieso imbécil”, escribe Rodolfo Hinostroza para tender un puente entre la rebelión de Propercio y nuestra modernidad. Ahora, como entonces, el trabajo del poeta es sustancialmente el mismo: liberar a otros a partir del conocimiento de la cárcel propia.

VI
La misión del poeta es defender a poesía. Para cumplir semejante tarea, es preciso estar convencido de lo que estamos dispuestos a sacrificar para ser parte de la milicia que toma las palabras para templarlas en la llama más intransigente.

VII
A la pregunta humillante y repetida “¿Se puede vivir de la poesía?”, el poeta debe contestar que no sólo se puede vivir de la poesía, sino que la obligación del poeta es vivir de ella. Una vez viviendo por ella y para ella, sus contados temporales bastan para aliviar la sed de toda la vida, incluyendo aquellas estaciones cuando la aridez parece condenarnos a la infelicidad absoluta.

VIII
La poesía es una cortesana de lujo, enamorada como quinceañera: elije, entre quienes la pretenden, la hora y el sitio para hacernos suyos. Sus caricias magistrales, sus artes más ocultas, las revela en la medida en que nos ve dispuestos a defenderla y sostenerla. Sino le mostramos frutos convincentes, se marcha con el que más le ofrece.

IX
La defensa de la poesía comienza con la defensa que el poeta hace de sí: de ahí que comience con la exploración del terreno más próximo a su carne. “Contra mí mismo peleo, defiéndeme Dios de mí”, descubre en el Siglo de Oro Cristóbal de Castilleja, mientras otro poeta es tocado de muerte al pie de la ventana de su Dueña y uno más regresa -envejecido y pobre- a su nativa Córdoba.

X
La poesía nace del trabajo del corazón. El corazón que pone para e triunfo el boxeador de barrio, el corazón que lleva al corredor de fondo a cubrir la distancia cuando el cuerpo se niega a responderle. “Pienso en el poeta como un hombre de proezas, igual que un atleta”, escribió Robert Frost.

XI
El buen arte es gran arte, y la verdadera poesía consuma el milagro de hacernos más grandes que nuestras pequeñeces. Luis Miguel Aguilar se mira en el retrato de Cesare Pavese y descubre: “Sólo hay un modo de hacer algo en la vida: consiste en ser superior a lo que haces.”

XII
Obligación del poeta es entrenar. Vivir es escribir con todo el cuerpo y no es posible amar con la mitad del corazón ni besar sin perderse en el abismo. EL verdadero poeta actúa de la misma forma con plaza llena o a solas frente al toro de la muerte

XIII
Mirar por la ventana no es un poema, aunque mirar por la ventana sea una aproximación a la poesía. Mirar por la ventana y descubrir el sentido de mirar por la ventana es un principio poético, pero no es la poesía. La poesía es mirar por la ventana y convencer a otros de que la poesía es mirar por la ventana.

XIV
No escribas para consolar, instruir o modificar. Si eres fiel a esa exigencia, consolarás, instruirás y modificarás. Escribe para nadie. Sólo así estarás escribiendo para alguien.

XV
Poesía y adolescencia son sinónimas y el poeta no abandona del todo la violencia desconcertada de los años verdes: a mayor carencia, mayor hambre de vida. Los primeros poemas del muchacho que fui hablaban sobre la noche y la lluvia, la soledad y la calle. Cuando el hombre de ahora intenta seguir aquellos pasos, descubre que, en esencia, sus temas no han cambiado. Con la alegría y la frustración que las horas de vuelo nos otorgan, sigo aprendiendo de aquel adolescente que todo lo sentía y nada comprendía. A él quiero decirle que si he continuado equivocándome, jamás he dejado de atreverme. Me invaden las mismas inseguridades y ahora, como entonces, sé que escribir es una tarea infeliz y postergada, u trabajo imposible y absurdo, que pone constantemente a prueba vanidad y resistencia.

XVI
Sólo en el amor y sus demandas existe una intensidad semejante a la surgida cuando un hombre enfrenta las palabras de la tribu. Únicamente el amor y sus diáfanas prisiones equivalen a la libertad proporcionada por el correr de la pluma en el papel, a la traducción del mundo lograda merced al esfuerzo y el milagro.

XVII
No hay poeta feliz, pero el poeta es el más feliz de los mortales. Ni el poema perfecto podrá pagar a la poesía la extraña, insustituible, inexplicable forma de la felicidad que significa ser traspasado por el rayo y rendir testimonio de esa muerte.





















12. MARIO SAAVEDRA / COLOMBIA. Nació en Santa fe de Bogotá, Colombia en 1963. Cursó la Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas y la Maestría en Literatura Iberoamericana, ambas en la UNAM, además de realizar estudios en la Escuela de Teatro del Instituto Nacional de Bellas. Llegó a México en 1977, por el llamado del director y escritor Fernando Vallejo, para encabezar el reparto de la película Crónica Roja, trabajo que le valió la Diosa de Plata (como revelación masculina) que otorgan los Periodistas Cinematográficos de México (PECIME). En la Facultad fundó de la revista literaria Alejandría, junto con Fernando Fernández, ha publicado su trabajo literario, en diversos órganos como La Afición. El Universal, El Despertar de México y El Búho de Excélsior, así como en las revistas Nivel y Siempre. Además de creador, catedrático y promotor cultural, ha sido crítico de teatro, música, ópera y cine desde hace más de diez años. Es miembro honorario de la SOGEM, así como de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música, y de la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro. Es autor del libro de ensayo Elías Nandino: Poeta de la vida, poeta de la muerte, y de Atardecer en la destrucción, en el género de poesía.


DE HUMEDAD Y TIEMPO

Acaso no hay silencio
Escucho el aletear de tus palabras,
un sinfín de empalmes sugeridos,
un grito
el estallido
la asonancia.
Acaso no hay silencio
Es tu faz,
el murmullo de este encuentro,
la noche que se pierde
desvanece
en caricias.
Acaso no hay silencio
Es el reloj
el tic tac
el amanecer
que impone su luz
/como tapia sin resquicio/
en el desvelo de tu imagen
de tu cuerpo.




ENCUENTRO FURTIVO


Bajo este repentino trepidar
rostro
a
rostro
vientre
a
vientre
entre venas
entre llamas
agonizo.

INTUICIÓN

Ante ti
la muerte es cobijo de caricias,
instante detenido
fulgor
trepidar
de batallas prodigiosas,
rebelión de misterios acallados
en lo hondo del instinto
de tu cuerpo.





LOS ADIOSES

"El amor
es una mentira;
pero una mentira
que existe..."
Elías Nandino.

En cada despedida de tu cuerpo
/cuando el reloj marca las doce/
se me parte la existencia en gajos.
En cada despedida de tu tacto
mi garganta agolpa el Universo
que a borbollones anuncia la partida.
En cada despedida de tu vientre
todo se consume
mi destino
el querer desengañarme,
la constante del agobio que palpita
un torrente de venas explosivas.
En cada despedida de tus senos
dejo mucho más que un día,
mi conciencia,
el querer partir con vida
de este caos que aniquila mis entrañas.
En cada despedida de tus muslos
se extasía la noche que incendia Apocalipsis
de algún caballo semental que olvida:
¡en carrera se pierde hasta la vista!




RECUERDO ARTIFICIAL

para Fernando y Pepe.


Esa fotografía nos recuerda
que somos imagen eterna
suspendida en el firmamento
de nuestra memoria volátil.








DISCURSO DE CLAUSURA DEL SEGUNDO FESTIVAL







LATINOAMERICANO DE POESÍA “SER AL FIN UNA PALABRA...2006 ”














Por Obed González














El camino para la realización del Festival Latinoamericano de Poesía, desde su inicio, estuvo lleno de sueños y entusiasmo, a la vez de tropiezos como la incomprensión y la poca fe y escasa voluntad de algunas instituciones y oficinas burocráticas creadas aparentemente para la promoción y divulgación de las artes; sin embargo, también existen aquellas que están comprometidas con la cultura y la proyección de ésta. Contrarrestan la corta visión de aquellas que sólo son un aparador de artículos de modas. Las instituciones comprometidas con la creación artística abren el camino para que la cultura vaya al pueblo y el pueblo a la cultura. Instituciones a las cuales agradecemos por su labor humanística y solidaria para la realización del Segundo Festival Latinoamericano de Poesía 2006 “Ser al Fin Una Palabra”
Instituciones como: La Universidad Nacional Autónoma de México, al Instituto Nacional de Bellas Artes, La Universidad Tecnológica de México, a La Casa Del Poeta, a La Representación del Gobierno de Chihuahua en México y a la UNESCO. A todas ellas las gracias y un lugar en nuestra historia.

La historia, es el drama del ser humano, drama en el que se mezclan el bien y el mal, la vida y la muerte, el coro y el silencio con la esperanzadora idea de inmortalidad.
Cada ser humano es la síntesis de su generación, de generaciones anteriores y de generaciones futuras, todo poeta es descendiente de Homero.

El verdadero poeta, ama la palabra, los versos, los hipérbatos, las sinestesias, ama la verdad porque ésta es su poesía biológica. El poeta es la encarnación de la palabra danzante, es un ser que se ha creado asímismo al crear lenguaje. Por la palabra, el poeta es una metáfora de sí mismo. El creador de versos también es una creador de ideas y está comprometido con la verdad y su condición como escritor, el poeta no debe de ser un mercader de las palabras como lo dice Ramón López Velarde en su ensayo La derrota de la palabra: “ Nuestros hombres de pluma se han vuelto industria de chalanes y filón de trapaceros. La palabra se ha divorciado del espíritu”.
El poema latinoamericano es la piedra más porosa de la Tierra, donde por sus resecas grietas retumban vientos sonoros del mundo; mensajes, gritos, lamentos, ondas vibratorias del cosmos.
América siempre ha sido un futuro, no un presente –por lo menos la América de habla hispana–, es el sueño recurrente que se fragmenta cada vez que un hombre sueña, es la constante búsqueda de una respuesta para que ésta emerja. Es el aire transparente que en suspiros desiderativos quedan en los ojos borrosos de sus hijos. Es la maravilla de la reflexión en la empuñadura del pensamiento y la punta de la espada de la sensibilidad. Úvula vibrante que tiembla y tirita buscando un beso de Dios.
Por lo tanto el poeta latinoamericano es la síntesis de la unidad política, social y económica del continente, borrosa para algunos hombres de estado, es el estrecho puente de la fe hacia la esperanza y la libertad de expresión, es el pasaje entre la abrumadora realidad y el hades social que atravesamos. El poeta es el liberador del prisionero de la globalización; permite que éste corra salvaje al recuperar la libertad de la conciencia de ser nuevamente individuo, rebasando los obstáculos absurdos de la organización económica y los flagelos de los prejuicios morales y sociales que desgarran al búfalo cibernético de la vida moderna. El bardo latinoamericano es el punto contingente entre inteligencia y sensibilidad que despliega el alma a los vientos de todas las tierras.

En nuestra América, el poeta lleva un lobo atorado en la garganta, un lobo hambriento de la locura, del éxtasis, de la rebeldía, de la justicia, de la libertad, de la analogía, del logos.
La poesía latinoamericana es la conciliación de lo regional con lo universal, la unificación del mito con el cosmos, es la condición del ser. La poesía es prueba de la creación, de la crítica, de la inventiva de vida, es la realización integral del hombre. La palabra poética es la música que armoniza los instrumentos de percusión de la conciencia con las finas liras del espíritu. La poesía no está en las cosas del modo como el color y la fragancia están en la rosa y de ella emanan. Está en el cuerpo, en las arterias y es el hombre quien las deposita en la naturaleza, en las emociones, en los sentimientos, en lo intangible.
El poeta lo tiene en la necesidad, en la facultad de expresión, necesidad de la condición humana, una de las más determinantes de su destino, es una modalidad del sentimiento y una forma de pensar. Lo propio del poeta es pensar y pensarse en imágenes. Su facultad sobresaliente consiste en descubrir las relaciones precisas, aunque no evidentes que existen en su entorno. Y es por la revelación de este vínculo secreto entre ellas, del que, hasta ahora, no teníamos sino un conocimiento. De verdad, ser poeta es una responsabilidad.
El poeta ve más allá del sujeto y del objeto, sabe que más allá de las imágenes, se encuentra lo trascendente, lo envolvente, lo circunvalente, es decir la unidad que sobrepasa la división superficial entre objeto y sujeto que hace el intelecto humano. Por consiguiente la idea del sujeto y del objeto es la gran mentira de la mente.
La poesía actual de América, tiene que vencer murallas, obstáculos y llegar a una elevación de la pureza artística, despojamiento y desnudez... La brecha de espinas y negaciones que se camina para llegar a la afirmación de la sola realidad-poema concilia con un progreso o una gran fuga. Un avance hacia una precisa delimitación del campo de la poesía. Una fuga de la realidad, en lo que coincida con las ramas contemporáneas del saber que ha concertado su poderío poco más que un método.
La poesía de América tiene que transmitir el pensamiento y el sentimiento de sus mares, de sus montañas, de sus palabras y de su gente a los cuatro vientos del espíritu. Porque se podrán caer todas las murallas del mundo, derretirse todos los glaciares de la Tierra, derrumbarse todas las cordilleras del planeta antes que la palabra resonante y descarnada de los poetas de América calle para siempre.

Siendo las once horas con siete minutos declaro clausurado el Segundo Festival Latinoamericano de Poesía “Ser Al Fin Una Palabra 2006” celebrado el día 17 de marzo del 2006 en México Distrito Federal en el Aula Magna de La Facultad de Filosofía y Letras de La Universidad Nacional Autónoma de México.

¡Todo sea por el bien de la palabra, la poesía y la humanidad…!





















México, D. F., marzo de 2006.

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