viernes, 23 de noviembre de 2007

TERCER FESTIVAL LATINOAMERICANO DE POESÍA "SER AL FIN UNA PALABRA..." 2007



Reseña del Tercer Festival Latinoamericano
“Ser al fin una palabra…” 2007.

Por Federico Corral Vallejo



Como ya es tradición, Tintanueva Ediciones, una vez más llevó a cabo en el marco del día mundial de la poesía decretado por la UNESCO el 21 de marzo, el Tercer Festival Latinoamericano de Poesía “Ser al Fin Una Palabra…” 2007.
Realizar un Festival de esta magnitud, equivale a una inmensa carga de trabajo moral, intelectual y económico, pues la magnitud de estos eventos rebasa toda posibilidad ya de ficción, ya onírica, ya física.
La inauguración fue hecha por el Doctor Leoncio Lara, Representante del Gobierno de Chihuahua en el Distrito Federal, quien en un emotivo convivio dio la bienvenida a los poetas participantes, en las instalaciones de la representación antes mencionada.
Los eventos subsecuentes tuvieron como sedes La Universidad Autónoma de la Ciudad de México, (UACM)., El Palacio Nacional de Bellas Artes, (INBA)., La Universidad Tecnológica de México, (UNITEC), La Casa el Poeta y El aula magna de la Facultad de Filosofía y Letras, (UNAM). Un éxito rotundo resultaron los recitales donde se dieron citas las voces de los poetas participantes, que en esta ocasión fueron; de centro y sudamérica: Gabriela Pais y Ricardo Rojas Ayrala de Argentina, Mario René Matute de Guatemala, Víctor Sosa de Uruguay, Minerva Salado de Cuba, Alicia Albornoz de Ecuador, Leo Lobos de Chile. Representando a México: Dolores Castro, Carmen de la Fuente, Juan Manz, Eduardo Langagne, Alejandro Ordorica y José Vicente Anaya.
Cabe mencionar que la tercera emisión del Tercer Festival Latinoamericano de Poesía “Ser al fin una palabra” así como las memorias del año anterior se dedicaron a la memoria del poeta Brasileño Marcio Carvalho (1965-2007) fallecido el pasado mes de febrero.
Los eventos fueron coordinados por Federico Corral Vallejo, Angélica García Santa Olaya, Obed González, Fernando Corona y Angélica Enciso quien dio seguimiento al Festival, presentando las memorias de la emisión anterior, donde participaron Iliana Godoy, Silvia Pratt, Josu Landa y Carlos López. Además de los maestros participantes, asistieron a las sedes del evento Martha Chapa, Hernán Lavín Cerda, Alicia Acosta, Max Rojas y Evodio Escalante entre otras personalidades del mundo literario en México.
Rescatemos entonces algunos poemas que hicieron eco dentro de las lecturas de esta tercera emisión del Festival Latinoamericano de Poesía “Ser al fin una palabra…” 2007.

TIEMPO TRANSCURRIDO
Dolores Castro––México

La ceniza
tan leve, tan ala, tan nieve,
ancla del fuego
testigo del vuelo
y de la breve órbita
del volador

LA CIUDAD SIN PÁRPADOS (fragmento)
Mario René Matute––Guatemala

Tal vez el futuro pasa en los trenes
a las dos de la mañana.
Tal vez está en el pan imaginario
de las mesas sin servirse,
en las casa sin manteles para el hambre,
o en el dolor de los muros olvidados.



SONETO ÚNICO
Minerva Salado––Cuba

Hay que volver del verso y a la rima
al soneto potente y escabroso
hay que cruzar el valle primoroso
y encontrar a los duendes en la cima.

Hay que empezar de nuevo por encima
del odio y la virtud, desde el acoso;
hay que volver al verso, que amoroso
nos espera en la fuente de la rima.

Y si acaso al llegar junto a la cumbre
brota la luz que ciega y que lastima
como un fantasma eterno y alevoso,

hay que volver al verso caprichoso
y sentarse con él junto a la lumbre
a inventar la humedad que se aproxima.



MERENDERO I
Juan Manz––México

El silencio nos trae la carta
Cansado
pero fiel a su ruido
toma la orden
sirve la copia de la casa
y tartamudea como en verso
cada una de sus palabras

martes, 20 de noviembre de 2007

SEGUNDO FESTIVAL LATINOAMERICANO DE POESÍA "SER AL FIN UNA PALABRA..." 2006





MEMORIAS: Segundo Festival
Latinoamericano de Poesía 2006
SER AL FIN UNA PALABRA







A la memoria del poeta brasileño
Marcio de Carvalo
1965-2007





















¿UN ENCUENTRO MÁS?
Por: Angélica García Santa Olaya














Son varios los encuentros poéticos que se celebran en México y en América. Todos y cada uno de ellos con sus propias particularidades. Unos congregan únicamente poetas de reconocida trayectoria dejando fuera las voces que no circulan en el mundo de la poesía difundida sin cortapisas. Otros reúnen voces diversas: noveles y experimentadas, contemporáneas unas y otras con un sabor añejo que nos recuerda la raíz poética.
Algunos otros encuentros pretenden integrar voces poco o nunca escuchadas como las indígenas; los cuales, no por tener un sistema lingüístico distinto al español, tienen menos que decir. Sabemos de encuentros de mujeres o de niños. De congresos que se celebran en importantes edificios ubicados en ciudades y de encuentros que tienen lugar en la simplicidad de un salón de clase en algún pueblo arrebujado entre montañas.
En el contexto de este amplio universo de encuentros poéticos que pretenden, de una u otra forma, cada uno a su manera, mantener viva la llama de la poesía, podríamos preguntarnos ¿Por qué este otro Festival denominado “Ser al fin una palabra...” ¿Por qué uno más? ¿Por qué la insistencia y la presencia? La respuesta es sencilla. Porque nunca otro grano de poesía sobrará, al igual que nunca sobra un grano de sal en la mesa.
Porque la poesía es vida, movimiento, comunión e incluso religión que nace en la solitaria convivencia del poeta con sus propios espacios en blanco y que, de manera natural, sin forzamientos, se reproduce en la experiencia del oyente o lector. Porque la poesía, lejos de entorpecer el discurrir de las horas de los hombres, enriquece la forma de transitar por los hilos del tiempo. Porque la poesía apela a la sensibilidad, facultad humana que frecuentemente es velada por la agitación de las ciudades y por la carrera que todos emprendemos en aras de los bienes materiales que garanticen la subsistencia.
¡Cuánta falta ha hecho y sigue haciendo a la humanidad detenerse un poco a mirar hacia atrás y hacia dentro para poder seguir mirando al frente y continuar con la carrera!
La razón de este Festival Latinoamericano de Poesía “Ser al fin una palabra...” se encuentra precisamente en la palabra ENCUENTRO, con mayúsculas. Encuentro con uno mismo, con los demás, con el universo, con la esencia que nos hace comulgar a pesar de las diferencias. Este evento representa una posibilidad más de encontrarse con la sensibilidad en sus distintas formas. Una de ellas, sin lugar a dudas la más valiosa, es aquella en la cual el poeta comparte su palabra con otros que, frente a él, sonríen, ladean la cabeza o fruncen el ceño. La oportunidad de percibir de manera tangible y directa la reacción del oyente es invaluable. El momento en que el lector se encuentra a solas con el libro en una especie de apropiamiento de la obra representa también, de algún modo, el exilio del autor. Es así que el instante en que el poeta comparte la recepción de su obra es, desde mi propia experiencia, un momento tan mágico como aquel en que surge, por fin, la palabra precisa para completar esa frase que no nos dejaba dormir.
Observar la mirada atenta de un oyente persiguiendo el hilo de nuestras palabras representa el privilegio de presenciar el cierre, o incluso la imposible unión de las líneas de un círculo. Esas líneas que, teniendo el mismo punto de origen, se encuentran en sentidos opuestos buscando reunirse para completar la circunferencia que no sólo concluya un ciclo sino que, tal vez, se prolongue en una espiral que continúe propiciando el encuentro lector poesía de manera indefinida. Hablo de la misma indefinición por la cual, de pronto, desconocemos la razón que nos impulsa a levantarnos todos los días a las seis de la mañana, engullir apresuradamente el desayuno y disponernos a gastar varias horas de nuestra vida frente al volante de un automóvil.
Por otro lado, se encuentra también la convivencia entre poetas. La compartición materializada de las almas en la palabra oral y escrita. ¿Cómo está transitando la poesía por los países de Centroamérica? ¿Qué pasa con las temáticas o las formas en el sur? Latinoamérica somos estos países que hablamos el mismo idioma, que tenemos la misma raíz lingüística: el latín.
Cuando la raíz latina se impuso como lengua en la península ibérica, luego de la invasión romana, dio inicio a una trayectoria en la que –igual que el hombre, con la misma viveza y fragilidad– sufrió modificaciones fonéticas y sintácticas que la convirtieron, sin su consentimiento ni el nuestro, en el rico instrumento de expresión de que ahora gozamos la mayoría de los pueblos americanos.
Una jota celta llegó y se instaló en la fila de fonemas, los arabismos tomaron también un lugar importante, al principio o al final de las palabras, en la nueva estructura de esa lengua que se convirtió en el símbolo de la Castilla independiente. La hache se hizo presente sustituyendo a la efe que sobrevivió en la lengua portuguesa donde nuestra castellana harina se pone elegante y dice llamarse farinha. Vocablos fueron y vocablos vinieron a través de cientos de años que trajeron a nuestras tierras la musicalidad y riqueza del castellano con el que hoy escribimos, entre otras cosas, poesía.
Es por ello que este año hemos invitado a dos hermanos brasileños. Porque, aún cuando el idioma español se generalizó en América con los viajes de Cristóbal Colón en el siglo XIII y luego con las expediciones de conquista españolas en el XIV, el portugués también tiene un origen latino y tenemos en común algo más que la raíz lingüistica; la tierra, el alma, los ideales. Porque este Festival Latinoamericano de Poesía “Ser al fin una palabra...” pretende propiciar el encuentro de escritores de nuestra América sabiendo que la poesía hermana a los hombres en espíritu y esencia más allá de las barreras idiomáticas.
En una palabra porque la poesía es un espejo en el que podemos mirarnos todos. Gustarnos o no gustarnos, reconocernos o enajenarnos, pero la imagen está ahí, esperando por nosotros en la sencilla redondez de una palabra o en la exquisita precisión de una imagen que se traduce en emociones. El único requisito para mirarse en este espejo es abrir las ventanas a la sensibilidad que con tanta frecuencia se encuentra replegada a la razón e inmersa en la vorágine de la vida cotidiana. El Segundo Festival Latinoamericano de Poesía Ser al fin una palabra... es una ventana más al encuentro con la belleza y, por ello, una fiesta en la que el regocijo preside la tribuna de este banquete literario en que la poesía es el postre.
Bocadillo de fina manufactura realizado con la exactitud del repostero que imagina, con deleite, el goce del comensal porque él es el primero en experimentar placer. Manjar destinado, las más de las veces sin proponérselo, a producir placer en la condensación y excelsitud de la expresión escrita. Final o comienzo de un ágape donde podemos alimentarnos de nosotros mismos sin el riesgo de ser llamados caníbales. Sin la necesidad de pulsar un gatillo para inmovilizar a la presa arrebatando voluntades. ¡Bendita batalla de letras en que la presa acude por si sola al punto de encuentro con la vida hecha palabra aún cuando ésta se disfrace de muerte!














México, D. F., marzo, 2006.














1. TANUSSI CARDOSO / BARSIL. Nació en Río de Janeiro, Brasil, en 1946. Poeta, periodista, abogado, licenciado en inglés, crítico literario y escritor letras para canciones. Trabajó en el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro. Pertenece a la generación de poetas que en los 60´s despuntaron como activos promotores y creadores de poesía. Es colaborador activo de diversas publicaciones literarias difundidas por todo Brasil. Asimismo, ha sido jurado de diversos concursos literarios. Ha publicado, entre otros, Desintegración (1979), Boca maldita (1982), Callejón sin salida (1991), Viaje en torno de... (2000), con el cual el autor recibió el Premio ALAP de Cultura otorgado por el Gobierno de Río de Janeiro. Participó en la antología titulada Ríos de la editorial Íbis Libris el año 2003, con destacados poetas brasileños contemporáneos, entre ellos Elaine Pauvolid, Márcio Catunda, Ricardo Alfaya, Thereza Christina Rocque da Motta. Participó en el año 2004 en la ciudad de Bento Goncalves, en el sur del Brasil, en el XII Congreso Brasileño de Poesía organizado por el poeta y periodista Ademir Antonio Bacca. Ha sido publicado en Estados Unidos, Uruguay, Argentina y Portugal, y traducido al francés y al español. Cuenta con trabajos artísticos en afiches, sobres y tarjetas telefónicas.




























Traducción portugués-español:
Angélica Santa Olaya



TELAS


Alimentar arañas
es mi oficio,
dejarles crecer tentáculos.
Cuidar
los pequeños vicios
de su telar.
Experimentar
los tactos improbables
(sutiles venenos)
Redescubrir
los colores en
la casa de las sedas
Tejer
mi destino a ellas:
Velos de mortal astucia
viudez.
Descifrar su danza:
Valses tejidos con
hilos de alambre.
Aprender con ellas
el ritmo del salto.
Ver como las mansas moscas
sangran apasionadamente.


LA HORA ABSOLUTA


Extraños
mis muertos abren las ventanas
penetran en mi habitación
y me sofocan.
Insinuantes
me besan y sangran sobre mis
alegrías y pecados
acariciando, sin pudor
mis sueños, mi carne
y mis huesos.
Mis muertos y sus gemidos
tienen rostros, señales
y ojos que producen
escalofríos
Osados
vienen con la brea del sueño
duermen en mi cama
y me despiertan
se inclinan sobre mi cuerpo
silentes y queridos
rezan
y lloran por mi
clamando como la luna
su otra mitad
como un espejo
que une sus propios fragmentos.
Mis muertos sin censura
mis delicados muertos
que en la noche peinan mis cabellos
y, solidarios, preparan mi jardín.
LAS MUERTES


Cuando el primer amor murió
dije: morí.

Cuando mi padre se fue
corazón descontrolado
dije: morí.

Cuando los hermanos y la tía
murieron
dije: morí.

Después, el abuelo del norte
los amigos de la suerte
los primos perdidos
el pequinés, el siamés
morí, morí.

Estoy vivo
la poesía late
la naturaleza explota
el amor me besa en la boca
un Dios insiste en decir que sí.

No sé...
creo que sólo moriré
después de mí.




DE LA POESÍA


el canto del pájaro
en busca del viento
no

la promesa de amor
en las caras de la luna
no

el miedo del mundo
en la cima del muro
no

el malabarista
en la cuerda floja
no

el ojo del tigre
exacto, certero
preciso,

el ojo del tigre
si




2. MARCIO CARVALHO. (1965–2007) Periodista, ensayista y profesor de arte, desarrolló proyectos educativos para la Secretarías de Educación de Río de Janeiro, así como para organizaciones no gubernamentales. Fue Director de Comunicación del Sindicato de Escritores del Estado de Río de Janeiro. Sus trabajos fueron publicados en antologías y publicaciones diversas de Brasil, entre las que destaca la revista Poesia Sempre de la Biblioteca Nacional de Brasil. Fue miembro del grupo artístico Poesia Simplesmente, que organiza el evento “Martes de Conversación en el Café” en el Teatro Gláucio Gill, en Copacabana. También participó en la organización del Festival Carioca de Poesia. Navalhas voadoras para cortar a tarde es su primer libro de poesía.

Traducción portugués-español:
Angélica Santa Olaya


ARADO

Para o Léo

¿Qué palabra te atrapa
en una mancha viscosa
beso de serpiente

qué palabra te asusta
cual carne cruda
desperdicio
movimiento de luna

qué palabra
destino de silencio
nudo ebrio

qué palabra te enlaza
río de osamentas
o revuelto mar

qué palabra malayerba
crece rasgando el suelo
y habitando sótanos

qué palabra inútil
enrojece tu faz
y te eleva a santo
que mastica pecados

qué palabradaga
despelleja tu carne de seda
y ruboriza tu sangre

qué trigo a millares
te matará el hambre
cuando llegue
la lluvia ácida

Vendrá la tempestad

cuando la palabra
manzana en descomposición
retoñe

cuando la palabrabicho
inocule tu nombre

cuando la palabra
acorace tu cuerpo
oloroso a crin
y pata de caballo

cuando en la mesa aguarden
mañanas sin abismos
semanas sin domingo
y un mundo a la espalda

qué palabras padre y madre
arado de tierra
flores sin nombre

qué palabra te silencia
tela arrugada
escama sin pez
hierba que no crece

en qué espejo
el niño se hace hombre
en qué gozo escribe su nombre

cuando la luz del oratorio
te ciega la retina
y abres la cortina
a la posibilidad

de un sol que allá afuera
cómplice
te envía una señal?




JEROGLÍFICO


la
poesía
me
desnuda
de
saberes

prehistórico
rumio
en las cavernas
la
osamenta
del
hombre


3. JUANITA CONEJERO / CUBA. Nació en La Habana, Cuba, en 1934. Dra. en Filosofía y Letras por la Universidad de La Habana, es poeta, narradora y promotora literaria. Siendo adolescente, ganó el Premio Guardia de Honor de Rubén Darío en Managua, Nicaragua. Ha obtenido también el Tercer Premio Concurso Nacional de Poesía “Delia Carreras”, en Matanzas (1998), el Primer Premio “Una Flor para Celia” en el LXXX Aniversario de la heroína cubana Celia Sánchez, Primer Premio en el Concurso Nacional de Poesía “Rafaela Chacón Nardi”, auspiciado por la Biblioteca Nacional de Cuba y la Asociación “Amigos del Libro” en 2005. Poemas suyos han sido publicados en varias antologías de poesía cubana y en el suplemento cultural La Abeja Dorada de Campus, órgano informativo-cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México. También ha divulgado su obra en recitales, encuentros y programas de radio y televisión cubanas. Escribe programas de radio y fue profesora de Literatura Española y Literatura Cubana e Hispanoamericana. Ha sido condecorada por sus labores en Educación y Cultura y fue miembro fundadora del Grupo de Creación Poética de la Fundación “Nicolás Guillén” y del Círculo de “Gabriela Mistral” en Cuba.


SONETO AL CHE


Me llegaba el silencio la agonía
de los pueblos sedientos de ternura
cuando tu voz de fuego y valentía
devolvió al pedregal la mano pura

y la extiendes la entregas de caricia
y en tu cuerpo de roble bien armado
se levanta la suerte de una brisa
que alienta de fragancia tu llamado.

Che de la Sierra y de los Andes hijo
conviertes el altar del crucifijo
en tu propia colina legendaria

y por mi amor sembrado en cada verso
te presiento en la estrofa luminaria
del poema crucial del Universo.




ENTRE DIOSES

Una sonrisa de cerros azulados
me tiende la mano de ciruela
el cactus ennoblece los caminos.
La magia existe
se torna multitud.
Me adentro en los aires peregrinos
de una región lejana
sorprendente.
Allí encontré el corazón ardiendo
como un Sol de mezcal arrullado
de rebozos y collares
que saltaban gardenias por segundos
bailes apretados como chapulines
a gritos de color
entre dioses
que se entrelazan rezos.
Yo aún estoy
en la ventisca sedienta del poeta
en el árbol que trasmuta
en la ceremonia de los que siempre regresan
y desconocen el olvido y la deshonra.
Oh tierra mixteca
que atrapaste mi espíritu
mi despertar de nobleza consagrada
desde la íntima humedad que me atesora.
Junto a ti estoy
junto a todo y a todos
a la verdad que ya me pertenece
aunque intenten maltratarla
prodigiosa certidumbre
cantos como alientos en pétalos
desde la voluntad
resucitada del Universo
y que para suerte de los justos
se fijan en las nubes
y renacen
una y otra vez.




CORAZON DE PIEDRA VERDE


Quise estar cerca de ti y lo logré.
No importan escaleras ni precipicios
ni desconcertantes intenciones.
Cuando cuelgan siglos
siglos
siglos
en la danza arrullada de chamanes
allí irán impacientes mis ojos
mis cejas y mis colmillos.
Hallé el brasero que un día fue sueño
y viento y fuego y agua y sol
hallé colas de serpientes uniéndose
en aventurado ejercicio
amuralladas en jeroglíficos
de todas las angustias.
El smock es una tonta ironía
el metro un asombro virtual
prefiero el camino sediento de las vacas
lamiendo pesadillas de historias
que pretenden devorar.
¡Qué grandes humoristas resultamos ser
cuando a pesar de todo
nos atrevemos a provocar!
Pero, vuelvan el rostro
al corazón de piedra verde
nada ni nadie puede diluir el sol
el mismo que anida en todos los aleros
imposible de profanar
con su fantasmagórico aire inocente
y la fragancia que aún palpita
en el cuerpo que inevitablemente
lo atesora.
La palabra y los pies
no se cansan
se aproximan.
En la mano
sin riesgo ni morada
el sortilegio de piel de puma
legitimando los cielos.
No habrá tranquilidad en el alumbramiento.
El pulque combinando osadías
se hace regio y envidiable
ante improvisadas maquetas
adoloridos conejos
y solitarias vasijas encubiertas.
Pero hay más
no piensen que todo terminó.
En las entrañas mismas de nuestros seres
en cada uno de nosotros
está lo verdaderamente eternizante
lo que deslumbrará relámpagos
de sobresaltados insomnios.
El pasado será el futuro elegido.
Con el metate en mano
la abuelita lo advierte:
lo más hermoso que el hombre
puede ofrecerle a los dioses
aunque usted no lo crea
está por ver.




4. ILIANA GODOY / MÉXICO. Nació en la Ciudad de México en 1952. Poeta, cuentista y Dra. en Historia del Arte, ejerce docencia e investigación en la Universidad Nacional Autónoma de México. En la Facultad de Arquitectura coordinó el Área de Teoría, Historia e Investigación. Es Investigadora en el Instituto de Investigaciones Estéticas, profesora adjunta al Seminario de Arte Mesoamericano. Sus artículos y ponencias sobre arte aparecen en diversos libros y revistas como Espacios Imaginarios y Tiempos imaginarios, y en las revistas: Poligrafías, Enlace y Bitácora. En el campo de la literatura ha publicado artículos de análisis plástico y literario, así como poemas en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado más de quince libros. Ha obtenido diversos premios en España, México, Chile y Cuba. Ha sido jurado en certámenes en México y en otros países y participado en encuentros nacionales e internacionales. Poemas suyos aparecen en diversas antologías y han sido traducidos al alemán, francés, inglés, y portugués. Corresponsal de la Revista Ruptures, de Montreal, Sinalefa de Nueva York y Generación Abierta de Buenos Aires, es representante en México del Centro de Estudios Poéticos Hispánicos.



TRENES

Un tren llamado esperanza
dijiste un día
resumiendo nuestra historia
entre amargura y vértigo encendida.

Así pasó aquel tren frente a nosotros
en un pueblo olvidado.
Derrumbes y horizontes
atropellan su estruendo en la memoria.

A uno y otro lado del camino
que recorrimos juntos,
paralelo inalcanzable,
el tren nos clava al pie de nuestras cruces.




INICIACIÓN

En el espacio huérfano murmura el agua
constreñida entre torpes drenajes.
Cacofonía de coágulos y noche de sollozos.

Tras la ventana blanquecina
y más allá del muro despiadado
la violación sin rostro aguarda abierta de alas.

Nadie transgrede el ventanal ileso
y puntual el halcón desgarra luz adentro.

Una salpicadura de sangre es cada estrella.




GÓLGOTA

Ingle descoyuntada
de espuma jadeante
como llevar a cuestas
el ladrido del mundo.

Toda la noche pétrea sobre el hombro,
“setenta veces siete”,
llaga el tendón inerme.

Goterones de cuarzo
calcinan a destiempo
el discurso sin fisuras
y el ojo de planeta enfebrecido
es límite sin gloria.




SUMARIA

Se amplió la casa más allá del cementerio y quedó atrás aquella luz terrible, hacha de cielo en carne viva que levanta flores violentas a su paso.

Cada alegría cubre de espinas una losa y cada año suma su bandada de nubes grises al lechoso invernadero de difuntos.

La piedad es olvido, carretada de arena sobre lajas y una mirada de ostra semiabierta por donde guiña el mar.

Gloria al polvo iluminado por el sol rasante, inmóvil, de los días numerosos.

Los lugares duran demasiado. Apenas endurecen, los rosales se asfixian de sí mismos en idéntico estanque.

Es la duración. Un plato de la infancia con el fondo arañado por cucharas voraces.

No podemos llorar. Hay un rumor de vísceras que nos impele.

Sigamos construyendo la muerte inédita, la manoseada tumba siempre por estrenar.





666


Por la espiral contraria descendemos
escupiendo blasfemias,
resonancias que abisman el origen
a hitos del espasmo.

Hostilidad sin luz de la gran trampa,
risa que multiplica
himnos de muerte.

Rechazamos la limosna
de pulir el espejo sagrado
y opacar el perfil abrupto de la nada.

Preferimos el no,
la denuncia irredenta
que transgrede lo absoluto.

No queremos jugar sino inventar el juego,
oponer al letargo del reloj
la alerta subversiva del insomnio
y acechar nuestra muerte,
consumirla,
hasta la última célula vedada
a la envidia de Dios.





5. CARLOS HUAMÁN / PERÚ. Nació en Lima. Doctor en Literatura y Antropología por la Universidad Autónoma de México, poeta ayacuchano, compositor e investigador de la cultura andina. Miembro del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos de la UNAM, ha publicado, bajo el sello de dicho centro, Pachachaka. Narrativa, memoria y símbolo en la obra de José María Arguedas (UNAM-CM, 2004). Como compositor, es reconocido por su innovación del wayno ayacuchano, y ha disertado sobre esta labor en la Asociación Brisas del Titicaca.
Desde 1992 dejó su Huamanga nativa y fue a radicar a México. Recientemente retornó a Perú para ahondar una bibliografía de sus próximos trabajos sobre la música andina. Además, prepara la salida de Las transfiguraciones poéticas. Memoria y cultura en el wayno ayacuchano 1970-2000, un recorrido sobre tres décadas del wayno elaborado en la tierra de las 33 iglesias.


ODA INCONCLUSA A L APOESÍA

Ah poesía
Cómo te amé si mi amor sólo llegaba a piedra y soledad
Cómo te amé si mis labios sólo eran musgo
y mi corazón hoja amarilla flotando
entre las algas muertas de mi destino

Toda colina que ascendí bajo la lluvia
lo hice contigo poesía
Pez de viento canto de árbol
electricidad de picaflor

Nada hay de la semilla si no se sueña bajo tu tierra

En las horas de la piel y del destino
en las puertas de la piedra y la montaña
a ti mi sed estira su pico de ardiente sementera
en ti mis huesos entierran sus tímidos nacimientos

Ajedrez misterioso
en cuyo tablero
una diosa se desnuda
Con qué boca -me digo-
comí el pecho del maíz
y otra vez y otra vez me pregunto
cómo desbocó en ti este sueño
en qué cruz se crucificó tu pan
con qué mano
en qué labio nació para mí la palabra




OJOS NEGROS

Yo denuncio a mis ojos negros
por su ojos sombríos en la mañana
por sus manos de araña cuando caminan
y su vuelo constante a la luz canela de tus labios

Supongo sanción de mis bienamados amigos
es cierto
denuncio a mis ojos con el alma
sobre el madero vivo y el fuego interminable de la arena
por sus cauces unidos con lágrimas
con árboles plantados en calles y niños

Cada vez que salgo al mundo
lo hago a través de su puerta gigante
o de sus ventanas infinitas
profundos túneles a los que hay que llenar de vino
para dormir
Como verás
son también aves
en cada abrazo relámpago de mi locura
Los denuncio doblemente y grito por su voz de piedra
y su algodón de cuerpo
desde el olfato
la lengua
los dedos
… los oídos

Los denuncio por regalarme el universo a pedacitos
y por quererlos desde el instante primero
cuando el Sol encendió la lumbre
en el vientre insondable de la Luna




JAGUAR O PUMA

Como el agua que no seca
a la sombra de la juventud
te esperé te busqué…

Jaguar o puma no importa
caminé la transparente hondura de la tierra
la vena en el mapa de los sueños

Mírame
la rueda del tiempo gira sobre mi pecho
El amor picotea la orilla de tu nombre

Con ternura escarbo en tu corazón
una cueva para el frío
Con ternura
quemo la hierba de mis ojos
y humeo largamente hasta que me veas
Con ternura mi calandria navega al fondo
del cielo en que vuelas

Óyeme mírame
todo callejón por donde huyes son estos brazos


ESCRIBO CON LOS OJOS


Padre es septiembre y es veintinueve Hoy te escribo sin palabras
Las palabras no significan nada Te escribo con los ojos

Este día debe ser el que esperamos
Sobre la hoguera de tres piedras hierven ya en la olla
las edades del agua
Hoy comeremos juntos tú mamá mis hermanos y yo
luego iremos al barranco a ver cómo se pudre la soledad
Entonces -a campo abierto- tenderemos las hojas de la coca
para escuchar su temblorosa voz y preguntarle
qué nos dice el Sol con el rubor de la montaña
con qué dolor se duelen las hojas amarillas del estanque
Tal vez así
las semillas de esta tarde
puedan llenar las cucharas del alba

Óyeme con tus ojos
Estira tu corazón hasta aquí
Envíame tu pluma de cóndor
Convoca al viento y rescátame
A veces
de tanto camino
el madero donde voy siente miedo

Padre hoy las palabras no significan nada
te escribo con los ojos





6. JOSU LANDA / VENEZUELA. Nació en Caracas en 1953. Ejerce la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México desde 1988, donde imparte la cátedra de Filosofía de la Literatura, entre otras. Poeta y filósofo, su ámbito de investigación se centra en la filosofía de la literatura y la ética, en publicaciones como Más allá de la palabra (1996) y Poética (2002). Se dio a conocer como poeta con Bajos fondos (UAM, 1988), luego de lo cual ha sido autor de otros seis poemarios –entre los que destacan Treno a la mujer que se fue con el tiempo (1996), obra merecedora del Premio Carlos Pellicer de Poesía en 1996, año en que también se le concedió la Orden Andrés Bello, y Estros (2003)–, así como de Zarandona (2000) –la primera novela endógena de la diáspora vasca ocasionada por el alzamiento franquista en 1936–. Ha publicado tres antologías de su obra poética y poemas de su autoría forman parte de diversas antologías internacionales, como Prístina y última piedra (México, 1999). Desde el año 2000 pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.




ALISIOS

No se diga el círculo de abril
abierto a los pétalos punzantes del sol:
el boquete alumbrando la piel incierta
que nos libra de nuestra propia piel:
la ondulación de ofidio penetrando
la misma luz con que se deja embestir
o las crines suspendidas en la cifra opaca del azar:
nada que se pueda asir
pero vivaz en el giro ardiente de las aspas,
en la espuma huérfana al pie de la rompiente.

Mejor que el nervio vibre
en el curso de esa transparencia:
venga la muda agitación de los plumajes
con el rumor creciente de las flores,
la luz abandonada por el relámpago
junto a toda la sangre perdida y por verter:
que se aclaren las rutas inscritas en el silencio del cielo
y asome el candor del fuego cuando lega la ceniza,
sin deplorar:
como el hálito que mece y arranca el fruto en sazón
y la palabra pura del coyote penitente
en medio de la noche mirífica y obscena.

Todo listo
para que el trazo y la caricia traguen la lejanía:
que nadie esgrima una mirada más
y en su lugar se imponga el palio de la fusión:
ahí trasminen las sombras
de lo que somos por fuera
a lo que somos por dentro
y confinen la soledad
en el ojo seco del olvido.




ESPECIE

Vamos a ver:
a desandar el rayo muerto de la distancia.

El vuelo de los pájaros
a todo monte
de Venus
es por fuerza,
por sumatoria de ondas espesándose,
marejadas de calor
a la larga indivisible.

La pulsación húmeda de las rajaduras
es por dar más,
por los flujos carne adentro
pagando su óbolo de luna:
un fulgor opaco
a la larga invisible.

A qué desfallecer por la falla.

Siglos de manoseo
para bruñir
el falso ojo de lo que falta.

Remember Diótima:

El hielo de la palabra en son de luz
contra la inocencia
del cuerpo puro y su placer.

Todo el aura de Afrodita
carcomido por unos harapos.

La gran Belleza
en recompensa de la mano mendicante.

Un abismo no necesita otro abismo.




URGENTE

No estará de más
recordar la libertad absoluta del aire,
el silencio en que se abren las rosas,
el cuerpo limpio del cristal en su linaje de agua o
[cuarzo.
Evocar la vibración del aura que nos dicta el mundo
(tenaz como el dejo de una fruición reciente),
un cuerpo dado a las germinaciones
reacio a términos de eco inadmisible
como romper,
como derruir
con sesgos de mejor ni hablar

No nos vendría mal
volver las niñas
a la raíz secreta y consabida del placer
a las cercanías (por lo menos) de un vértigo
sin desdoro de ataraxias.
En fin:
algo hay que hacer con la sed,
algo más que ahogarla en justicia o agua.

Y no es porque hubiera habido alguna vez
un reino del “no mío” y el “no tuyo”:
cancioncita para oídos de pastores y rebaños.
Es sólo porque sí:
porque nos vendría de perlas
harta tierra contra la veredas que conducen a la muerte,
abandonar en seco la saga de los paraísos
dañina en más que el tacto de las Horas
y colar por los intersticios
la suavidad de un cuerpo pertinente,
el deleite de la palabra en ascuas
la luz durante siglos intacta de la estrella más lejana.

Hollar y acabar:
los verbos de la ambición.
Y ésos sí que están ahí
devastando en sus hervores
la precaria (sépase: contra las ínfulas) carne humana.

No estará de más
enfriar esos furores de lesa ternura.

Que no se salgan con la suya.















7. CARLOS LÓPEZ /MÉXICO. Nació en Pajapita, San Marcos, Guatemala, en 1954. Maestro de Educación Primaria Urbana en el Instituto Normal Mixto Rafael Aqueche, Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas, en Estudios Latinoamericanos y en Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde también terminó la Maestría en Letras Iberoramericanas. Estudió también las licenciaturas en Derecho y en Ciencia Política en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Es autor de numerosas obras ensayísticas, libros de calambures y palíndromos, antologías y libros de poesía. Ha sido invitado a participar en encuentros de literatura en México. Publica en diarios y revistas de México y Guatemala. Imparte talleres de redacción, poesía, cuento y edición. En 1981 fundó la Editorial Praxis, que desde entonces dirige.



En la piel de agua
viaja polen de luna:
estrella al valle.

***

Caen las hojas
mariposas: miel, oro,
olor de otoño.

***


Mar y aire traen
estrellas y fragancias:
poniente-oriente.

***

Llueve en el lago:
el vuelo de las aves
rasga el espejo.

***

Centro del mar:
entre el cielo y la tierra
espera el barco.
Fulgor de luna roja
tiñe las aguas brunas.

***

El puente cuelga
sobre la honda corriente.
Rugen las aguas.
Un arcoiris corona
los cuernos de la luna.

***

El ojo de agua
llena la luna hiena.
Cóncavo espejo
larga imagen estanca,
atrapa soledades.

***

Pájaros negros
visten árboles secos.
Truenan los vientos.
Se desnuda el follaje.
El cielo se oscurece.

***

Derrumbo mis sentidos ahítos,
mis razones diluyen tu imagen
entre palabras aprehendidas,
espirales de viento enredado,
caracola embrujada con notas,
raíz de todas las voces, eco
de vocales desarticuladas.

***
Dame tu amoroso odio, el veneno;
intoxica la grave sintaxis
de mi sangre, clorofila
desbocada, incontinente,
que busca sueños yacentes bajo
la piel del oro, imagen, espejo,
del agua que dispersó el otoño.

***

Ahora no significa nada.
Desde el origen del tiempo nimba
en el amanecer de alfabetos
el numen memorioso, tu nombre,
sangrante universo del inicio.
El corazón de la noche pauta
ritmos, agujas con luna nueva.

***

Desgarro milímetros de ausencias,
tomo medidas entre tu espacio
y el mío. Como de tu pan dulce,
bebo fuego nuevo en el hornillo
de tu sexo. De ti me alimento
lamiendo dolores de mi sangre,
ahogándome en tu interior lascivo.

***

La mariposa negra aparece,
sola, en la cerrada noche. Vela
oníricos deseos, dolientes
carnes; trepana recuerdos, ansias,
vigías sinfín, vacíos tiempos
en que no se espera nada, a nadie.
La luz rompe la mortaja diaria.

***

Tarda, pero siempre acude. Grave
metáfora de la vida, avisa
muerte, que es del ser la otra figura.
Despliega sus alas en la puerta,
reposa del viaje la fatiga,
coge llantos, dolores, adioses,
y, sin destino, a la nada parte.




8. CLARA MEIEROVICH / URUGUAY. Nació en Montevideo, Uruguay y desde 1979 reside en México. En su calidad de musicóloga, se ha abocado a muy diversos temas que conciernen a la música mexicana. Entre sus intereses en este rubro, se cuenta su investigación sobre la música compuesta por mujeres, misma que cristalizó en su reciente libro Mujeres en la creación musical de México, publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en 2001. Este es un estudio pionero en el país y primer avizoramiento de rigor histórico y testimonial en torno al casi ignorado territorio de las mujeres que escriben música de concierto en la actualidad. Dicho libro nos incita a escuchar con mayor asiduidad la música de mujeres que con su talento y tenacidad han ensanchado un espacio que, escasas décadas atrás, se consideraba inequívocamente masculino. Su autora ha colaborado, asimismo, con diversas publicaciones como las revistas Casa del Tiempo, de la Universidad Autónoma Metropolitana, y Nexos. Otros de sus libros son Vicente T. Mendoza, artista y primer folclorólogo musical (Universidad Nacional Autónoma de México, 1995) y el poemario Discurso de fantasmas, Tintanueva Ediciones, 2001.

OQUEDADES



Sólo puedo decir
de cuánto amor
me vacié.



***



Días en que los fantasmas
usurpan el gesto,
habitan la infancia de la decepción,
su espectro deslizan
en el cuenco gris
de la duda.



***



Soy mujer de obstinada espera:
tarde de un siglo
sobre calizas azoteas.


***
Un silencio de tres cabezas
ronda el espacio
blancamente infinito
de los muertos.


***


Vacíos los rincones de la noche,
a oscuras el palacio feliz
donde tú ya no reinas.


***


Días vacíos de ti:
luto interminable
del abandono.


***


Dolor sin dolor
locura
naufraga entre fauces
la vida.


***

RECUERDOS



Suicida de mi patria
mordí mares de añoranza,
atlántica complicidad del exilio
que obligó a encontrarme
en el lugar de lo incierto.


***


Sentí caer
un abismo en el alma;
logré escapar de mis ojos,
abandoné la inquietud
en la esquina de tus besos.


***


Llegas de un sentimiento lejano
amalgamando silencios
risas
inmediatas regiones de locura.
Pero hoy quiero olvido que sangre imágenes,
llevo dentro
–tuya–
la preñez.

Noches
escala de los días.
Días
vehículos de existencia.


***


De tus destiempos
herida.
De tu amorosa certitud
desterrada.



***


Ya no quiero
saber qué se oculta
tras el muro de la espera.


***


Velando el cadáver
del amor
sola
en septiembre.


***

Hoy
no entierran a los muertos
ni siquiera
a los que se muren de risa.

Hoy
no se parten los relojes
aunque ya sean las seis.

Hoy
sólo encuentro niños
que juegan
a jugar.


9. DANIEL MUXICA / ARGENTINA. Nació en Buenos Aires, Argentina. Poeta, narrador y traductor de portugués. Publicó Hermanecer (poemas, Ed. Schapire, 1976); El poder de la música (poemas, Ed. Stephane Bloom y Asociados, 1983); “El perro del alquimista” (poemas, Ed. Stephane Bloom y Asociados, 1985); Contra dicción (narrativa poética, Ed. De la pluma, 1986); Ex libris, el elogio de la dispersión (poemas, Ed. Xul, 1989); Siete textos premortales, (poemas, Ed. El caldero 1991); El libro de las traducciones (narrativa poética, Ed. El caldero, 1993); La erótica argentina (antología poética 1600-1990, Ed Catalogos/El caldero, 1996); Pentesilea, la vírgula y algunos otros poemas, (Ed. El caldero, 1996), Nihil Obstat (poemas libro y CD grabado por los actores Ingrid Pelicori, Horacio Peña y Juan Carlos Puppo, Ed. El Caldero, 1998, 2ª Ed. Ed La bohemia, 2000), Bailarina Privada (Poemas, libro y CD grabado por los actores Ingrid Pelicori, Horacio Peña y Juan Palomino, Ed. La Bohemia 2001); Antología Erótica Argentina, 1600-2000, Ed Manantial, 2002). Es fundador y director de la revista literaria Los rollos del mal muerto.

DEL BUEN AMOR

¿Acaso no entré por tu vagina de tutelares labios
a esta historia de templos y seculares movimientos
arriba abajo y los costados... ? Es la fábula
de cierta promesa la que arrastra mi torpe caballo
[de madera
hasta tus rojas puertas, la troya; mi heroico rocín
jamelgo de ridículo penacho, cosquilleando el viejo
[sentido
del afuera hacia adentro,
sacudiendo ese antiguo miedo fálico a la sabiduría.
Y me dices que lo hago bien. Hubo
una mística panadería en Betsaida para seguidores hambrientos,
merendaron a rabiar, se saciaron a la intemperie
con harinas eficaces y comibles y otros ingredientes
[sanos;
y sea fue
tu horno carnoso dispuesta a la vulva del milagro
donde mi Cristo de arrebatados panes, a secas
[calentadas masculinas
cocinó para todas las épocas. Y me pides
que te apriete más. Todo eso
después del primer diluvio menstrual, del primer
[despojo crudo;
abierto fragor de una era ya perdida, florecida y secreta
en que tu cráter se permitía las erupciones más
[inseguras
y más violentas. Y me pides
que te bese superiores inferiores labios buceando
[corales. Que
sea bueno. De mucho o de poco ha servido
el maloqueo de mi lanza para herir, vencer el cerco
[estrecho,
el orificio oracular de tu alzado vientre; pese
al estaqueo y las piernas abiertas también el infiel
[obstinado
ablanda sus armas. Y me pides que siga, que sea tierno.
Has compartido
el lecho con todo el zodíaco, Oriente hemisferio
[Occidente
en tu pecho y magos y apóstoles o infelices
animales de corazonada.
Clavo erecto, seguramente a todos concediste
esa tumba templada donde descansarían durante tres
[días;
todos en el hueco suspensivo en que la vida y la muerte
son una promesa gemela.
Y me pides a los gritos que apure mis entradas salidas sufra goce llore ría contigo apure por favor y amor
de Dios y acabe y termine
con tanta historia...

Me pides
más o menos dolor como si me fueras a parir.




BAILARINA DE TANGO

Si me hubiera dicho
de bailar esto en París
de espaldas al Sena
anclándole la cintura
chek to chek apretada
de esta manera
las piernas enredadas
en el salón de parqué
girando ante rituales espejos
los dos solos esta vez
con la delicadísima aguja
de su tacón en mi corazón
tan embriagados de alcohol
como de labios
hubiera exagerado
aún más mis gestos
y la provocación acelerara la tristeza
afuera es noche y llueve y tanta lluvia muñequita
dulce rubia
afuera es absoluto
amor de luto consagrado a entrañas de sagrario agrio
es el cortejo de los felinos
rancio
y excita a mear el alcohol que conversamos



POBRE BAILARINA

Baila aunque no conoce la música
la coreografía baila
vuelve sobre pasos ya hechos
como si se tratara de muy atrás
de muy lejos

desde muy lejos
baila
y aunque lo baila no puede imaginarlo




BAILARINA RENGA


Trastabilla la casi quieta

no sé si sus piernas están abiertas cerradas
o son sólo un paso
un pasa
la vida como viene la muerte
tan bailarina
tan callada
tan bailando

trastabilla
se entrega todo lo que puede a su deseo

la miro hacer.





EN EL FINAL FINAL
querrá hablar

aprenderá
que el lenguaje es la última soledad

tomará el teléfono para llamar a nadie

aullidos al vacío es el proceder de la promesa
fuera de los fetiches
no hay otra osa en el mundo de los muertos





10. SILVIA PRATT / MÉXICO. Nació en la Ciudad de México. Traductora e intérprete, hizo estudios de traducción e interpretación en la Alianza Francesa de México, tomó cursos de literatura suiza y francesa en la Universidad de Lausana, Suiza, e hizo un diplomado en literatura del siglo XX en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Fue becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en traducción literaria durante 1997 con la obra Saisir l'absence de Louis Jolicœur, que apareció en México con el título Ausenciario en la Dirección General de Publicaciones-CONACULTA. También hizo la traducción de una selección antológica de textos de Francis Ponge, que apareció con el título El silencio de las cosas en la Colección Poesía y Poética de la Universidad Iberoamericana. Autora de los libros de poesía Caldero ciego (Editorial Praxis, 2000), Encendido espacio (Instituto Mexiquense de Cultura, 2000) y Crujir de la hojarasca (Universidad Autónoma del Estado de México, 2001). Ha publicado en los periódicos La Jornada, Excelsior y El Norte, Gaceta de arte y cultura; en las revistas Deslinde, Amoxcalli, Alforja, Tropo a la uña, Fundación Arturo Rosenblueth, y en el suplemento La Pájara Pinta de Carta de la Poesía (España).



PULSAR DE LA EXISTENCIA

El aire que respiro me regala el aroma de tu piel,
ráfagas de viento mi sangre nutren;
hay tierra en mis manos después de la siega,
polvo soy y en él me albergaré;
el fuego dirige mis pasos,
soy llamarada en el vientre;
me sumerjo en los mares, lavo mis culpas:
el agua me hace estéril.

Cuatro los elementos primigenios.
Cuatro las estaciones que aprisionan pesadumbre.
Ahí estoy cautiva.

Cuatro las cuerdas de un violín y un violonchelo,
su resonancia estremece las montañas:
efluvios de melancolía.
Cuatro los tiempos de un compás que siguen
la batuta que corta y acaricia el aire.
Las voces de un cuarteto.

Cuatro las máscaras
que forjamos en los ciclos de la vida,
como cuatro aquellas que acuñó la luna.
Cuatro los cuadrantes del reloj,
minuto a minuto sus manecillas ciñen
el pulsar de la existencia.

Las extremidades de la cruz que encadena mi cuello
cuatro son.

Alfa y Omega.

Cuatro los ángeles verdugos
que estarán de pie
en los cuatro extremos de la Tierra.

Cuatro las varas que azotarán el mundo.
Cuatro los heraldos exterminadores
que apocalípticos cabalgarán
en los cuatro extremos de la Tierra.





INSIGNIA DE LA PRISA

Aplastadas por el peso de la muerte
hormigas somos,
portamos la insignia de la prisa
en el trajinar de nuestros pasos.

Caminamos
sin tregua
hacia ningún lugar,
encontramos un respiro
bajo un ciprés, un álamo o una higuera.

Como si fuera una roca
que se despeña
cargamos un grano de azúcar.
Lo volvemos a intentar cuando amanece.

Como el vaivén de un péndulo
incansables somos,
nos confundimos con el trepidar de la noche,
seguimos caminando
aun en sueños.




ROSAS NEGRAS

Con la gota de sal agitada en el océano,
con la sal del quebranto que corroe las mejillas,
con la ardiente sal que cubre nuestros cuerpos al amarnos,
con la sal que derrama la luna en los insomnios,
con la sal de la estatua que seré algún día
me confundo.

Me confundo con la noche
porque mi desvelo es negrura que se enciende,
porque cosecho rosas negras y alcatraces,
porque el frío en mis huesos se resguarda,
porque el silencio me colma de amargura.

Cuando los días son instantes carcomidos,
cuando el tictac dirige mi sendero,
cuando el luto devora velas compasivas,
cuando evoco aquellos párpados cegados para siempre
con la muerte me confundo.

***

ISLA DE LUZ
(fragmento)

Habito una isla que resguarda el Nombre.

¿Qué fue de ti, Delos?

¿Alguien podría otra vez sentir la savia de tu entraña?

¿Renaces acaso en cada isla de la tierra?

El río circunda mi piel.
La humedad me invade.
Desterrada en estos parajes
miro el sol del oriente y del poniente.
¿Por qué estoy bajo este cielo?
Descubro horizontes que albergan
los balbuceos del río,
los enigmas de la luna.

Y escribo desde esta isla,
desde este espacio ajeno,
desde esta roca en la cúspide del mundo.

Prometeico destino me abrasa.
El picotear del buitre me devora lentamente:
cada instante devasta la cuerda de mis días.

Miro desde aquí
aquellas noches que cobijaron mis desvelos
y ahora forjan guiños de añoranza.
Atribulada en este risco
percibo el porvenir que acecha y me calcina.
A pesar de la tibieza del atardecer
la frialdad del aire penetra hasta los huesos.















11. VICENTE QUIRARTE / MÉXICO. Nació en México, D. F. en 1950. Es Dr. en Literatura Mexicana por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde es profesor de la División de Estudios Posgrado e investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas. Ha impartido cursos y conferencias en universidades de México, Estados Unidos, Francia, Canadá y Colombia. Ha recibido los premios Nacional de Poesía Joven, Nacional de Ensayo Literario y Xavier Villaurrutia. Recibió en 1994 la Distinción Universidad Nacional. Es miembro de número en la Academia Mexicana de la Lengua, donde ocupa la silla 31, que anteriormente perteneció al poeta Carlos Pellicer. Ha publicado libros de poesía, narrativa, teatro, crítica literaria y ensayo histórico. Destacan los poemarios Razones del samurai, Teatro sobre el viento armado, Calle nuestra, Vencer a la blancura, Fra Filippo Lippi: cancionero de Lucrecia Buti, Puerta del verano, Bahía Magdalena, Fragmentos del mismo discurso, El cuaderno de Aníbal Egea y El peatón es asunto de la lluvia. Perteneció al Sistema Nacional de Creadores de Arte y actualmente es parte del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel II). Desde 2004 es director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.


URGENCIA DE LA POESÍA

I
La poesía es una apuesta contra la vida, en favor de la vida. Quien se atreve a servirla, acepta vivir al filo del tiempo y verse expuesto a caídas y elevaciones, a tempestades y sequías. Al vislumbrar la meta postergada, el buscador exhausto se descubre al principio del viaje. Su solo privilegio, su ardiente consuelo, se halla en la posibilidad de comenzar de nuevo.

II
La poesía es el tren de los ausentes. Sin horario fijo, invade los andenes o aparece, imprevista, en mitad del desierto. Arranca nuestras raíces parte de su vértigo, en escasas ocasiones como pasajero de primera: la mayor parte de las veces nos obliga a viajar entre sus ruedas. A cambio nos concede la alegría y la libertad heroica de los vagos. Confiesa Eduardo Hurtado: “Aquí estoy. Tengo mi oficio./ Jefe de la estación,/ sin silbato y sin horario fijo,/ con corridas continuas al pavor del desierto”.

III
La poesía es un yo en un nosotros. Al mismo tiempo, su primera persona del plural encarna una singularidad que a todos nos concilia. Tigre en la casa, último jardín, alianza de los reinos, oscura coincidencia, la poesía se nutre de las más altas caídas. Superior a la feria de vanidades, se encuentra por encima de combates de nuestro pequeño género humano. Barco que parece naufragar debido a nuestra imprudencia y nuestras ansias, tarde o temprano rescata a sus verdaderos iniciados. Fuego de pobres, ciudad de la memoria, libertad bajo palabra, la poesía es salvación para el náufrago que no ha visto el mar.

IV
Cuando el hombre halló que las palabras de su tribu podían alcanzar mayor intensidad que la dictada por la utilidad práctica, nació el trabajo del poeta. Cambian estilos y modos de expresión: permanece la lucha del poeta contra el leviatán que lo acosa y lo seduce.

V
“Los imbéciles han renunciado al poder. Yo me confieso imbécil”, escribe Rodolfo Hinostroza para tender un puente entre la rebelión de Propercio y nuestra modernidad. Ahora, como entonces, el trabajo del poeta es sustancialmente el mismo: liberar a otros a partir del conocimiento de la cárcel propia.

VI
La misión del poeta es defender a poesía. Para cumplir semejante tarea, es preciso estar convencido de lo que estamos dispuestos a sacrificar para ser parte de la milicia que toma las palabras para templarlas en la llama más intransigente.

VII
A la pregunta humillante y repetida “¿Se puede vivir de la poesía?”, el poeta debe contestar que no sólo se puede vivir de la poesía, sino que la obligación del poeta es vivir de ella. Una vez viviendo por ella y para ella, sus contados temporales bastan para aliviar la sed de toda la vida, incluyendo aquellas estaciones cuando la aridez parece condenarnos a la infelicidad absoluta.

VIII
La poesía es una cortesana de lujo, enamorada como quinceañera: elije, entre quienes la pretenden, la hora y el sitio para hacernos suyos. Sus caricias magistrales, sus artes más ocultas, las revela en la medida en que nos ve dispuestos a defenderla y sostenerla. Sino le mostramos frutos convincentes, se marcha con el que más le ofrece.

IX
La defensa de la poesía comienza con la defensa que el poeta hace de sí: de ahí que comience con la exploración del terreno más próximo a su carne. “Contra mí mismo peleo, defiéndeme Dios de mí”, descubre en el Siglo de Oro Cristóbal de Castilleja, mientras otro poeta es tocado de muerte al pie de la ventana de su Dueña y uno más regresa -envejecido y pobre- a su nativa Córdoba.

X
La poesía nace del trabajo del corazón. El corazón que pone para e triunfo el boxeador de barrio, el corazón que lleva al corredor de fondo a cubrir la distancia cuando el cuerpo se niega a responderle. “Pienso en el poeta como un hombre de proezas, igual que un atleta”, escribió Robert Frost.

XI
El buen arte es gran arte, y la verdadera poesía consuma el milagro de hacernos más grandes que nuestras pequeñeces. Luis Miguel Aguilar se mira en el retrato de Cesare Pavese y descubre: “Sólo hay un modo de hacer algo en la vida: consiste en ser superior a lo que haces.”

XII
Obligación del poeta es entrenar. Vivir es escribir con todo el cuerpo y no es posible amar con la mitad del corazón ni besar sin perderse en el abismo. EL verdadero poeta actúa de la misma forma con plaza llena o a solas frente al toro de la muerte

XIII
Mirar por la ventana no es un poema, aunque mirar por la ventana sea una aproximación a la poesía. Mirar por la ventana y descubrir el sentido de mirar por la ventana es un principio poético, pero no es la poesía. La poesía es mirar por la ventana y convencer a otros de que la poesía es mirar por la ventana.

XIV
No escribas para consolar, instruir o modificar. Si eres fiel a esa exigencia, consolarás, instruirás y modificarás. Escribe para nadie. Sólo así estarás escribiendo para alguien.

XV
Poesía y adolescencia son sinónimas y el poeta no abandona del todo la violencia desconcertada de los años verdes: a mayor carencia, mayor hambre de vida. Los primeros poemas del muchacho que fui hablaban sobre la noche y la lluvia, la soledad y la calle. Cuando el hombre de ahora intenta seguir aquellos pasos, descubre que, en esencia, sus temas no han cambiado. Con la alegría y la frustración que las horas de vuelo nos otorgan, sigo aprendiendo de aquel adolescente que todo lo sentía y nada comprendía. A él quiero decirle que si he continuado equivocándome, jamás he dejado de atreverme. Me invaden las mismas inseguridades y ahora, como entonces, sé que escribir es una tarea infeliz y postergada, u trabajo imposible y absurdo, que pone constantemente a prueba vanidad y resistencia.

XVI
Sólo en el amor y sus demandas existe una intensidad semejante a la surgida cuando un hombre enfrenta las palabras de la tribu. Únicamente el amor y sus diáfanas prisiones equivalen a la libertad proporcionada por el correr de la pluma en el papel, a la traducción del mundo lograda merced al esfuerzo y el milagro.

XVII
No hay poeta feliz, pero el poeta es el más feliz de los mortales. Ni el poema perfecto podrá pagar a la poesía la extraña, insustituible, inexplicable forma de la felicidad que significa ser traspasado por el rayo y rendir testimonio de esa muerte.





















12. MARIO SAAVEDRA / COLOMBIA. Nació en Santa fe de Bogotá, Colombia en 1963. Cursó la Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas y la Maestría en Literatura Iberoamericana, ambas en la UNAM, además de realizar estudios en la Escuela de Teatro del Instituto Nacional de Bellas. Llegó a México en 1977, por el llamado del director y escritor Fernando Vallejo, para encabezar el reparto de la película Crónica Roja, trabajo que le valió la Diosa de Plata (como revelación masculina) que otorgan los Periodistas Cinematográficos de México (PECIME). En la Facultad fundó de la revista literaria Alejandría, junto con Fernando Fernández, ha publicado su trabajo literario, en diversos órganos como La Afición. El Universal, El Despertar de México y El Búho de Excélsior, así como en las revistas Nivel y Siempre. Además de creador, catedrático y promotor cultural, ha sido crítico de teatro, música, ópera y cine desde hace más de diez años. Es miembro honorario de la SOGEM, así como de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música, y de la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro. Es autor del libro de ensayo Elías Nandino: Poeta de la vida, poeta de la muerte, y de Atardecer en la destrucción, en el género de poesía.


DE HUMEDAD Y TIEMPO

Acaso no hay silencio
Escucho el aletear de tus palabras,
un sinfín de empalmes sugeridos,
un grito
el estallido
la asonancia.
Acaso no hay silencio
Es tu faz,
el murmullo de este encuentro,
la noche que se pierde
desvanece
en caricias.
Acaso no hay silencio
Es el reloj
el tic tac
el amanecer
que impone su luz
/como tapia sin resquicio/
en el desvelo de tu imagen
de tu cuerpo.




ENCUENTRO FURTIVO


Bajo este repentino trepidar
rostro
a
rostro
vientre
a
vientre
entre venas
entre llamas
agonizo.

INTUICIÓN

Ante ti
la muerte es cobijo de caricias,
instante detenido
fulgor
trepidar
de batallas prodigiosas,
rebelión de misterios acallados
en lo hondo del instinto
de tu cuerpo.





LOS ADIOSES

"El amor
es una mentira;
pero una mentira
que existe..."
Elías Nandino.

En cada despedida de tu cuerpo
/cuando el reloj marca las doce/
se me parte la existencia en gajos.
En cada despedida de tu tacto
mi garganta agolpa el Universo
que a borbollones anuncia la partida.
En cada despedida de tu vientre
todo se consume
mi destino
el querer desengañarme,
la constante del agobio que palpita
un torrente de venas explosivas.
En cada despedida de tus senos
dejo mucho más que un día,
mi conciencia,
el querer partir con vida
de este caos que aniquila mis entrañas.
En cada despedida de tus muslos
se extasía la noche que incendia Apocalipsis
de algún caballo semental que olvida:
¡en carrera se pierde hasta la vista!




RECUERDO ARTIFICIAL

para Fernando y Pepe.


Esa fotografía nos recuerda
que somos imagen eterna
suspendida en el firmamento
de nuestra memoria volátil.








DISCURSO DE CLAUSURA DEL SEGUNDO FESTIVAL







LATINOAMERICANO DE POESÍA “SER AL FIN UNA PALABRA...2006 ”














Por Obed González














El camino para la realización del Festival Latinoamericano de Poesía, desde su inicio, estuvo lleno de sueños y entusiasmo, a la vez de tropiezos como la incomprensión y la poca fe y escasa voluntad de algunas instituciones y oficinas burocráticas creadas aparentemente para la promoción y divulgación de las artes; sin embargo, también existen aquellas que están comprometidas con la cultura y la proyección de ésta. Contrarrestan la corta visión de aquellas que sólo son un aparador de artículos de modas. Las instituciones comprometidas con la creación artística abren el camino para que la cultura vaya al pueblo y el pueblo a la cultura. Instituciones a las cuales agradecemos por su labor humanística y solidaria para la realización del Segundo Festival Latinoamericano de Poesía 2006 “Ser al Fin Una Palabra”
Instituciones como: La Universidad Nacional Autónoma de México, al Instituto Nacional de Bellas Artes, La Universidad Tecnológica de México, a La Casa Del Poeta, a La Representación del Gobierno de Chihuahua en México y a la UNESCO. A todas ellas las gracias y un lugar en nuestra historia.

La historia, es el drama del ser humano, drama en el que se mezclan el bien y el mal, la vida y la muerte, el coro y el silencio con la esperanzadora idea de inmortalidad.
Cada ser humano es la síntesis de su generación, de generaciones anteriores y de generaciones futuras, todo poeta es descendiente de Homero.

El verdadero poeta, ama la palabra, los versos, los hipérbatos, las sinestesias, ama la verdad porque ésta es su poesía biológica. El poeta es la encarnación de la palabra danzante, es un ser que se ha creado asímismo al crear lenguaje. Por la palabra, el poeta es una metáfora de sí mismo. El creador de versos también es una creador de ideas y está comprometido con la verdad y su condición como escritor, el poeta no debe de ser un mercader de las palabras como lo dice Ramón López Velarde en su ensayo La derrota de la palabra: “ Nuestros hombres de pluma se han vuelto industria de chalanes y filón de trapaceros. La palabra se ha divorciado del espíritu”.
El poema latinoamericano es la piedra más porosa de la Tierra, donde por sus resecas grietas retumban vientos sonoros del mundo; mensajes, gritos, lamentos, ondas vibratorias del cosmos.
América siempre ha sido un futuro, no un presente –por lo menos la América de habla hispana–, es el sueño recurrente que se fragmenta cada vez que un hombre sueña, es la constante búsqueda de una respuesta para que ésta emerja. Es el aire transparente que en suspiros desiderativos quedan en los ojos borrosos de sus hijos. Es la maravilla de la reflexión en la empuñadura del pensamiento y la punta de la espada de la sensibilidad. Úvula vibrante que tiembla y tirita buscando un beso de Dios.
Por lo tanto el poeta latinoamericano es la síntesis de la unidad política, social y económica del continente, borrosa para algunos hombres de estado, es el estrecho puente de la fe hacia la esperanza y la libertad de expresión, es el pasaje entre la abrumadora realidad y el hades social que atravesamos. El poeta es el liberador del prisionero de la globalización; permite que éste corra salvaje al recuperar la libertad de la conciencia de ser nuevamente individuo, rebasando los obstáculos absurdos de la organización económica y los flagelos de los prejuicios morales y sociales que desgarran al búfalo cibernético de la vida moderna. El bardo latinoamericano es el punto contingente entre inteligencia y sensibilidad que despliega el alma a los vientos de todas las tierras.

En nuestra América, el poeta lleva un lobo atorado en la garganta, un lobo hambriento de la locura, del éxtasis, de la rebeldía, de la justicia, de la libertad, de la analogía, del logos.
La poesía latinoamericana es la conciliación de lo regional con lo universal, la unificación del mito con el cosmos, es la condición del ser. La poesía es prueba de la creación, de la crítica, de la inventiva de vida, es la realización integral del hombre. La palabra poética es la música que armoniza los instrumentos de percusión de la conciencia con las finas liras del espíritu. La poesía no está en las cosas del modo como el color y la fragancia están en la rosa y de ella emanan. Está en el cuerpo, en las arterias y es el hombre quien las deposita en la naturaleza, en las emociones, en los sentimientos, en lo intangible.
El poeta lo tiene en la necesidad, en la facultad de expresión, necesidad de la condición humana, una de las más determinantes de su destino, es una modalidad del sentimiento y una forma de pensar. Lo propio del poeta es pensar y pensarse en imágenes. Su facultad sobresaliente consiste en descubrir las relaciones precisas, aunque no evidentes que existen en su entorno. Y es por la revelación de este vínculo secreto entre ellas, del que, hasta ahora, no teníamos sino un conocimiento. De verdad, ser poeta es una responsabilidad.
El poeta ve más allá del sujeto y del objeto, sabe que más allá de las imágenes, se encuentra lo trascendente, lo envolvente, lo circunvalente, es decir la unidad que sobrepasa la división superficial entre objeto y sujeto que hace el intelecto humano. Por consiguiente la idea del sujeto y del objeto es la gran mentira de la mente.
La poesía actual de América, tiene que vencer murallas, obstáculos y llegar a una elevación de la pureza artística, despojamiento y desnudez... La brecha de espinas y negaciones que se camina para llegar a la afirmación de la sola realidad-poema concilia con un progreso o una gran fuga. Un avance hacia una precisa delimitación del campo de la poesía. Una fuga de la realidad, en lo que coincida con las ramas contemporáneas del saber que ha concertado su poderío poco más que un método.
La poesía de América tiene que transmitir el pensamiento y el sentimiento de sus mares, de sus montañas, de sus palabras y de su gente a los cuatro vientos del espíritu. Porque se podrán caer todas las murallas del mundo, derretirse todos los glaciares de la Tierra, derrumbarse todas las cordilleras del planeta antes que la palabra resonante y descarnada de los poetas de América calle para siempre.

Siendo las once horas con siete minutos declaro clausurado el Segundo Festival Latinoamericano de Poesía “Ser Al Fin Una Palabra 2006” celebrado el día 17 de marzo del 2006 en México Distrito Federal en el Aula Magna de La Facultad de Filosofía y Letras de La Universidad Nacional Autónoma de México.

¡Todo sea por el bien de la palabra, la poesía y la humanidad…!





















México, D. F., marzo de 2006.

PRIMER FESTIVAL LATINOAMERICANO DE POESÍA "SER AL FIN UNA PALABRA..." 2005









M E M O R I A S


Primer Festival Latinoamericano
de Poesía 2005
“Ser al fin una palabra...”





ORGANIZADORES:
Federico Corral Vallejo
Fernando Corona
Obed González
Angélica García Santa Olaya


¡Ser al fin una palabra...!
OCTAVIO PAZ




DISCURSO DE APERTURA PRIMER FESTIVAL LATINOAMERICANO
DE POESÍA 2005 “¡SER AL FIN UNA PALABRA...!”


Por: Federico Corral Vallejo



Hoy 17 de marzo de 2005, siendo las 12:00 hoRas, y estando bajo el cobijo del Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, los organizadores de éste damos la más cordial bienvenida a los maestros convocados, así como al honorable público que hoy nos acompaña a esta inauguración del Primer Festival Latinoamericano de Poesía “¡Ser al fin una palabra...!”, mismo que se realiza en el marco del Día Mundial de la Poesía decretado por la UNESCO desde 1999 cada 21 de marzo.
Es en este marco que deseo que la palabra fluya, que la palabra hable, que la palabra escuche, que la palabra baile, que la palabra cante y que la palabra viva; sin embargo, no basta la lengua para el canto, ni el canto para el baile, hay que ser oreja y boca, nariz y tacto, para que la palabra se desgrane en nuestros cinco sentidos y entender el lenguaje de la misma hecho poe-ma. Tender puentes entre los universos paralelos del sonido y la cadencia, entre los ojos y el horizonte, para que el lenguaje fluya sílaba a sílaba, acento tras acento, del silencio a la palabra, porque el silencio también es un poema, ya que el poeta está construido de ritmos silenciosos, desde que nace hasta que muere.
Regresando a la palabra, ya dicha, ya escrita, es que estamos aquí reunidos para celebrar la poesía, pues dentro de la sensibilidad que ésta posee es que el verdadero poeta, no sólo desea, sino que necesita como dice Octavio Paz en su libro ¿Águila o Sol?:

“¡Ser al fin una Palabra...!”

Partamos entonces de que el poeta desde antes de nacer se ve envuelto en un Universo rítmico. Pues es procrea-do por medio del ritmo erótico-carnal llevado a cabo en el acto amoroso-sexual. La formación del feto es rítmica, así como el tiempo que pasa en el vientre materno. El alumbramiento es rítmico; la madre inhala-exhala, inhala-exhala, hasta parir. El llanto del nuevo ser también es rítmico. La vida misma tiene un ritmo. La tierra gira en movimientos de traslación y de rotación. El ruido es ritmo, el silencio es ritmo, la muerte es ritmo. Si el ritmo es poesía; la vida es la encarnación de la poesía, por lo tanto también del ritmo...
Es por medio del ritmo que nace el silencio, se alimenta y crece del ruido –onomatopeyas–, se desarrolla a través del conteo silábico, hasta llegar a ser una palabra; posteriormente estas forman frases que se metamorfosean en versos, causantes de la poesía, siendo ésta el motivo de reunión para este convite de palabras, herramientas justas y claves del poema.

Se preguntarán por qué bautizamos al festival con esta frase, la cual no sólo es un homenaje póstumo a nuestro Premio Nobel mexicano, sino para tratar de llegar a todo aquel que lleva un poeta dentro, el único objetivo es motivar a cada uno de nosotros poetas para que aspiremos: ser al fin una palabra, un verso, un poema...

Antes de llegar a esta frase, se barajaron varios nombres y posibilidades para bautizar al festival; los espíritus de Sor Juana Inés de la Cruz, Jorge Luis Borges, César Vallejo, Vicente Huidobro, Rubén Darío, Ramón López Velarde, José Gorostiza, y Gustavo Adolfo Becquer con el eco de su verso “Poesía eres tú”. Sin embargo, por ser quien es y por su trayectoria, así como por el aplomo y el variado significado que puede poseer la frase: “Ser al fin una palabra...” fue, que de manera unánime se decidió por el nombre que a partir de hoy llevará nuestro festival, cuyo fin es compartir, difundir y hermanar a los pueblos latinoamericanos por medio del milagro de la poesía...
Nacer poeta es nacer herido de muerte, pues aún y cuando la poesía es la creación, también es el principio y el fin de un orden cósmico e incesante; es el todo y la parte al mismo tiempo. La poesía es un don divino; un misterio burbujeante; un delirio de pasión. Poesía es un sin fin de universos paralelos en busca de la salvación del mundo, o como dice nuestro querido maestro y excelso poeta guatemalteco Otto-Raúl González:

“La poesía es una bala directa al corazón...”

La poesía es una revolución continua, constante, perenne e infinita de la palabra con el silencio.
Dejémonos de retóricas inconclusas y desperdigadas. Unámonos de nuevo a la cordura de Octavio Paz que encierra más que una definición, una filosofía de vida:

“La poesía no es nada sino tiempo”

Y será el tiempo quien decida el futuro de nuestro festival, porque debemos admitir que organizar un evento de tal envergadura, conlleva a un conjunto de responsa-bilidades físicas, morales, intelectuales, poéticas y culturales; amén de políticas y económicas.
Es menester de equipo seguir uniendo ojos y manos, oídos y lenguas, para que eventos como este no mueran; al contrario, surjan más y más... no importa que los apoyos gubernamentales, llamados becas, otorgados por las instituciones y organismos de cultura, no nos favorezcan.
La cultura mexicana es conocida y reconocida en el mundo entero, no por las propuestas efectuadas en las curules, no por la derecha, ni por la izquierda de las fuerzas políticas de México, tampoco por las promesas no cumplidas, ni por la corrupción siempre ejercida. ¡No señores!... La cultura mexicana es conocida y reconocida, no gracias a los recortes presupuestales, sino al talento de nuestros artistas mexicanos, como José Vasconcelos, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Frida Khalo, Silvestre Revueltas, Alfonso Reyes, Rosario Castellanos y Jaime Sabines, entre otros.
Queda la esperanza de que este proyecto cultural cuyo fin es el de celebrar la palabra y unir a los pueblos latinoamericanos en el gusto por la poesía, perviva por muchas emisiones y sea apoyado por las voces del cuarto poder, para que la poesía sea una granada en la mano y explote en el corazón. Resta implorar a modo de plegaria: San Homero patrón de los poetas: Ruega por nosotros...
















PONENTES
















1. ALICIA ACOSTA/ MÉXICO. Nació en Hidalgo del Parral, Chihuahua, 1932, actualmente radica en la ciudad de México. Tiene publicados los siguientes libros; en POESÍA: Desde el fondo de mi alma, 1981. Alforjas del tiempo, Patronato Cultural Iberoamericano, A. C.; Primer lugar en poesía, 2º Concurso Filipino-Hispanoamericano, 1989, convocado por el Gobierno y el Ateneo de Puebla. Ventana de infinito, Premio Único de Poesía, del 2º Concurso de Literatura, convocado por los Escritores Oaxaqueños, A. C. 1990. Madrugada sin rostro, 1993. A la orilla del milenio y Calendario Poético, 1999. Vértigo de sombras, 2002. El llanto de la Luna, 2003., y Memoria del silencio, 2004. En PROSA: La suerte luminosa, (cuento) 2001. Correspondencia, (epístolas) 2002. Además de sus ediciones individuales, está antologada en los siguientes libros: Letras femeninas, Asociación de Literatura Femenina Hispánica, University of Nebraska-Lincoln, 1999. Ruptures de Québec, Canadá. Las divinas mutantes, Carta de Relación de Itinerario de la Poesía Femenina, coeditado por la UNAM, el IPN, la SOGEM, el ICEM, Editorial Praxis, que abarca desde la época precolombina hasta nuestros días. Su obra ha sido traducida y publicada en francés, inglés y portugués. Acaba de ser galardonada con la Choca de oro 2005, presea que otorga la Plataforma Cultural Tabasco, bajo la dirección de Alejandro Torruco.



AMÉRICA
¡tierra a la vista!
1492-2005

ENCUENTRO DE DOS MUNDOS
ENCUENTRO DE DOS CULTURAS
HISTORIA ESCRITA CON SANGRE


Tu alfabeto de agua, en flujo del río;
tu canción de selva, entre maraña verde;
sonidos de metal, con lenguaje de estrellas,
haciendo eco en molinos del tiempo
y polvo de sueños,
que agota la colmena de tus albas,
en temblor del día.

*
Noches punteadas de cocuyos,
en misterio de tinieblas
y el amanecer a la vida,
en confuso esplendor de tu linaje.

*
Belleza y cultura,
en fascinante despliegue de horizontes;
¿quién fue capaz de descubrirlo,
y quién la desnudez de tu poesía,
en estallidos de luz
y fragmentos de sombras?

*
¡Oh América!
Princesa de Jade adornada con resinas;
clavaron en tu corazón el puñal de la conquista
y fuiste luciérnaga de frágil luz,
ante el relámpago.

Tus entrañas de oro despertaron codicia
¡odio y muerte!

*
Encadenada al destino
en soledad herida,
tu canto fue ceniza
ante el crepúsculo.

*
Enmudecieron cascabeles...
¡cesó la danza!
y en oración de polvo,
viste sepultar tus dioses
y resbalar tu alma,
en las ortigas.

*
La sed del trópico
se apagó con sangre;
sombras despavoridas
huyeron al infinito
en violenta expulsión.

*
Tu rostro ambarino se tiñó de angustia,
al ver su estirpe mancillada.
Del nudo de humillación
emigraste con soplo de óbito,
a conquistar eternidad en las estrellas.

*
Hilos de sangre tejieron distancias,
se mezclaron razas...
¡surgió el mestizaje!

*
¡Oh América!
la de penacho luminoso,
la de códice sagrado,
desde la hondonada
la civilización nos devuelve tus dioses;
la Coyolxauhqui
¡deslumbra el horizonte!

*
¡Oh América!
con la sensibilidad de tu pasado
y el misterio de tu aurora,
se agiganta la brizna
en memoria del Universo.

*
y más allá de esa hora
que marca la estrella,
derramas en el abismo de tu noche
la copa de llanto...
que colmó el encuentro.






























2. JORGE CALVIMONTES Y CALVIMONETS / BOLIVIA. Nació en Oruro, de su itinerario poético se puede resaltar que inició sus publicaciones en la Revista de la Escuela Adolfo Mier, Oruro. En 1950 gana La Flor Natural y la Banda del Gay Saber en los juegos florales María Quiroz. En 1951 es seleccionado en la antología Valores de América, en Montevideo Uruguay. En 1953 le otorgan El Jazmín de Plata en el Certamen Nacional de Poesía de la Sociedad 10 de Febrero, en Oururo, Bolivia. En 1955 Gana el premio de Los Juegos Florales Universitarios, Universidad Mayor de San Andrés, La Paz, Bolivia. En 1956 los Juegos Poéticos Revolucionarios le otorgan La Violeta de Plata en La Paz, Bolivia. En 1956 se hace acreedor al Premio Ciudad de la Paz, Certamen convocado por la H. Alcaldía Municipal de La Paz, Bolivia. En 1965 El Gran Premio Nacional, entregado por la Universidad Técnica de Oruro (UTO). Oururo, Bolivia. 1967 Gran Premio Nacional de Poesía por segunda ocasión, Asociación Cristiana Femenina, La Paz, Bolivia. En 1970 Gran Premio Nacional de Poesía Mazorca de Oro, en el Certamen Canto al Valle; Unión Nacional de Poetas, Cocha-bamba, Bolivia. Precursor de los congresos literarios; 1967 Primer Congreso Nacional de Poetas de Bolivia, Sucre., y 1975 en el Congreso Internacional Antifacista, reunido en Patna, India. Algunos de sus libros publicados son; en Poesía: Dilemas del siglo XX, Memorias del viento, Carbonero del silencio, Duna Poética, y en Prosa: La jodienda y sus misterios y Un relámpago de siglos.



CARBONERO DEL SILENCIO

I

En el lienzo transparente del. Ayer
dejó tu huella
los relámpagos del sueño
disolviéndose en olvido...

Tu sombra,
diseño apenas de aletazos peregrinos
se perdió en el aire triste
y sólo quedó un pañuelo de silencio en tu partida.

Callaron los campanarios
y el rumor del día andaba disolviéndose en la arena,
el viento labró en los riscos
su tertulia de quimeras,
esparció la epifanía de las auroras parleras
y el silencio era el abismo soledoso
de las almas.

Leña seca,
enmudecida crispación de la inconciencia;
tronco gris,
convocatoria persistente del incendio.

Leñador de las congojas que el dolor reduce a llanto
aduno los troncos secos
del silencio en la memoria
y trenzo el hilo azul
de la palabra
transparente
que te evoca.

Estoy trenzando azules,
carbonero del silencio.
En el rescoldo cantan, crepitan
y se hacen humo
las mudas reminiscencias, los callados anatemas.
Estoy quemando el grito que apagaron tus desdenes
y en la hoguera de mi sangre
la palabra amor es lumbre
y el humo
es la esperanza que disuelve tus olvidos.

Sobre el lecho ardiente quedan
la ceniza y los carbones,
el polvo se traga el tiempo de las crónicas esperas
y el carbón nutre las chispas
crepitantes del mañana.

Carbonero del silencio,
prodigándose en el canto
como un pebetero inquieto
que lame la biografía veleidoso de tu ausencia,
antorcha que alumbra el negro
territorio del olvido
y te instala en la memoria sin principio
de otro sueño.

Me hubieras visto, amor,
carbonero del silencio,
rescatándote del árbol que licuaron las resinas;
tendrías que haberme oído
en las alas del arrullo
y encontrarte en las verbenas
mi morral de romancero.

II

¿De qué color de tierra se ha vestido
tu epidermis?

¿Cómo son los badilejos que esculpieron
tu figura?

¿De dónde traes, niña, esa fuerza que revive
los latidos de la tarde?

Tal vez no era preciso que tu embrujo
nos quemara,
que tu acuátil geografía de duraznos
y manzanas
escanciara en la redoma de tu ombligo
los asedios.

Mi dardo furtivo habita en los álamos
oblícuos,
balanceo en los pinares que resuman
la ambrosía
de tus lúbricos acechos
y me escondo en la almizclera hondonada
de tu abrazo.

Debieras haberme visto,
carbonero del silencio,
transformando el día en noche,
elevándome en el mástil de un bajel alucinado.

Que tus manos destejieran mi abandono
en tu pañuelo,
que a la lumbre del comal
los panes del amor se dorarían.

Ese fue el dolor de siempre que me puso
en tu vereda.
Ahora soy de nuevo al centro de tus manos
sólo arena.

Me hubieses evocado en aire
que triscaron tus cabellos,
como el agua que discurre en las ánforas pulidas
de la piel de tus deseos.

Me hubieras llevado siempre
prisionero de la aurora
que despiertan tus pestañas.

Me hubieras recordado siempre ,
callada igual que yo,
coloquiando en la sintaxis de nuestras manos cruzadas
la escritura azul del sueño.

Me hubieras guardado, imagen
de memorias indecibles,
demudado y taciturno, mordiendo el pan de asombro
en la artesa de tus muslos,
silenciosamente erguido
en tu espiga
o acurrucado al flanco
de tus pétalos convulsos.




















3. OTTO RAÚL GONZÁLEZ/ GUATEMALA. Nació en La Antigua, Guatemala en 1921. Importante líder estudiantil en contra de la tiranía del dictador Ubico, tuvo que salir al exilio en 1944 luego que las tropas ubiquistas casi lo mataran en una manifestación pacífica. La caída del dictador trajo nuevos vientos para Guatemala, y en ese entonces Otto Raúl se desempeñó como diplomático para Guatemala en México. Diez años después, con el golpe de estado cometido por segmentos reaccionarios del ejército, la oligarquía y la iglesia conservadora, apoyados por la Central Intelligence Agency (CIA), Guatemala volvió a sumirse en las tinieblas de la dictadura. Desde 1954 Otto Raúl González vive exiliado en México, país que lo acogió como suyo y en donde ha desarrollado casi toda su obra literaria. Inició la carrera de derecho en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Se graduó de abogado de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha recibido el Premio Nacional de Poesía Jaime Sabines 1990 en México y el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias en Guatemala, entre los más importantes. Ha sido traducido al inglés, francés, suizo, portugués, alemán, checo y chino. Ha sido antologado en Europa, Estados Unidos, Centro América y América del Sur. Ha publicado más de 40 libros en su vida, entre los cuales hay ensayo, cuento, novela, y los más de poesía. Destacando: Voz y voto del geranio, A fuego lento, El hombre de las lámparas celestes y La siesta del gorila y otros poemas. En Voz y voto del geranio (1943), el poeta canta y exalta, en forma atrevida para la época, al geranio como un símbolo proletario, este libro, es una obra maestra en la poesía de tendencia social en Guatemala.

SUEÑO RACIONADO

Sueño racionado es igual a la luna mutilada
los que estamos al margen
no tenemos el menor derecho
al manjar de los sueños
y menos a mover un dedo
para mezclar la realidad y el sueño.
Y seguimos existiendo
subsistiendo
sobreviviendo
aunque nos sean ajenos
el pan
el sueño
la alegría
la salud
y la limpieza
excepto el aguardiente.
Y esto sucede en muchos mapas
de la cicatrizada
geografía de la tierra
en donde hay viejos países y jóvenes naciones
con el sueño racionado y la luna mutilada.




PATRIA EXPATRIADA

El país de la luna mutilada
a diario se desangra a diario expira
el trompo del terror gira que gira
y es su giro una sombra atormentada.
En toda la ciudad ensangrentada
un aire denso y fosco se respira
el territorio es una inmensa pira
donde arde todo lo que no es espada.
En el aire rural la nube espesa
de los odios encógese y estira
porque la patria misma está expatriada,
el cielo está nublado de tristeza
porque es triste mirar si es que se mira
el muñón de la luna mutilada.




MUERTA PRIMAVERA

Todo país con luna mutilada
es un país de muerta primavera
con tasas de mortalidad muy altas
de niños por lombrices o por hambre
y de adultos por balas y torturas
un país en donde crecen ortigas y alimañas.
Un país con luna mutilada
es un país de vergüenzas
de corrupción y de cinismo
en donde la dignidad está en la cárcel
el patriotismo bajo tierra
y el decoro en el exilio.
En un país con luna mutilada
son "felices" los cerdos y las ratas
las suripantas de los farones
y las hienas llenas del establecimiento.
En un país con luna mutilada
los perros ladran larga inútilmente
al sonámbulo hueso de la luna.




VENTA DE LA ESPERANZA

País donde hay campesinos sin tierra
que para subsistir se vean precisados
a vender su esperanza
país con niños desnutridos
país con desempleo y telarañas
salarios de hambre y atole con el dedo
país de corrupción y bandidaje
de fraudes maquinados y aquí devuelvo todo
país en donde se persiguen las ideas
como persiguen a las zorras los ingleses
país en donde se tortura a los patriotas
país en donde la libertad tenga cadenas
es un país que tiene la luna mutilada.




RAZÓN

Abierta la ventana
al nuevo día que despacio viene,
puros olores que del campo trae
saltan alegres, bailando llegan;
columpia la mañana
trinos y ramas
y sobre el aire claro
espónjanse los pájaros;
muy más que el sol que la ventana inunda
el tiesto de geranios me ilumina.




RESIDENCIA

Pues la tierra es de todos y de nadie
el geranio se propaga por la tierra;
pues la luz es de todos y de nadie
el geranio mora en la luz;
pues el agua es de todos y de nadie
el geranio vive en el agua;
pues el aire es de todos y de nadie
el geranio se desplaza por el aire;
el geranio está en la tierra
y en el aire
y en la luz
y en el agua:
el geranio reside en todas partes.




VOZ Y PROFECIA

Oigo tu clara voz, tu voz rotunda,
vivo geranio, martillando el viento,
oigo tu fresco, varonil acento
que los espacios como el sol inunda.
En la niebla compacta, que difunda
tu voz la claridad con nuevo aliento,
la renovada luz sobre el lamento
que parte nuestra sombra gemebunda.
Mientras más en la dura tierra se hunda
tu raíz para sólido cimiento
es más clara tu voz y más fecunda
y, percibida por el irredento,
vierte en la oscuridad que nos circunda
la profecía de un resurgimiento.




AMOR DEL GERANIO

Amo, geranio, tu corola roja
y la raíz que te sostiene oscura,
tu tierno tallo de jovial cintura
y el amarillo vértigo de tu hoja.
Amor de cuerpo entero y de congoja
éste que siento por tu gracia pura,
amor de largo beso y mordedura
éste que ahora duéleme y aherroja.
Porque me das la luz que desaloja
la espesa sombra que mi ser tortura
mi ser ante tu ser su amor deshoja.
Porque eres la razón de esta locura
de estar amando sin razón, se antoja
alto tu ser que entrégame a su altura.

DOMINIO

Geranios y geranios y geranios;
que tus ojos no miren
más que geranios;
que tus dedos no toquen
más que geranios;
que tu lengua no diga
más que geranios.
Llanuras y llanuras de geranios,
bahías y bahías de geranios,
cascadas y cascadas de geranios;
la tierra toda plena de geranios.
La música crecida de geranios,
estatuarias construidas de geranios,
arquitecturas hechas de geranios:
el alma toda plena de geranios.




FUEGO

Es su fuego tan puro,
es su brasa tan cálida,
es su llama tan viva
que abrasa al corazón en su fogata.






























4. ENRIQUE GONZÁLEZ ROJO / MÉXICO. Nació en la ciudad de México el 5 de octubre de 1928. Su obra poética consta de: Para deletrear al infinito I (1972), Para deletrear el infinito II (1985), Para deletrear el infinito III (1988) y Para deletrer el infinito IV (en preparación) que abarca los siguientes libros ya editados: Por los siglos de los siglos, Las huestes de Heráclito, Apolo Musageta, El tránsito, El junco y otros poemas y Al pie de tu mirada (aún inédito). Asimismo, tiene libros de ensayo y fue durante más de treinta años profesor universitario. Obtuvo el sexto premio de poesía "Benemérito de América" 2002 con su poemario Viejos. Desde su juventud, se afanó en el magisterio. En 1959 obtuvo el grado de maestro en filosofía con una tesis llamada: “Anarquismo y materialismo histórico”, cuyos planteamientos el autor ha modificado y superado; también realizó un doctorado en filosofía. Además del magisterio, Enrique se ha dedicado preferentemente a la literatura, a la filosofía y a la militancia política. Después de haber superado hace dos años una grave enfermedad, se encuentra en una de las épocas más prolíficas de su vida, sumando a su afán de escribir sus antiguos gustos por la múscia y el cine, pero ahora con mayor tiempo y disposición. Enrique se ha concentrado en varios géneros de la creación literaria: poesía, cuento, novela y ensayo. Gran parte de esta producción está destinada a la poesía. De sus 30 libros publicados, la mayoría pertenecen a este género. Muy joven formó parte de la corriente poética denominada "Poeticismo" con la cual ha mantenido una posición crítica sin dejar de reconocer que influyó en su quehacer poético.

ODA A LA GOMA DE BORRAR


Gran cosa es tener la capacidad de retractarse.
Poseer el combustible necesario para dar marcha atrás.
Lucir la valentía de desdecirse,
humillar la petulancia
de pretender hablar desde el púlpito de la tinta,
con un ademán autocrítico
que transforma los dogmas
los yerros
la retórica
en un rebaño de virutas perfumadas.
Para desandar el camino
y darle nuevamente la palabra a la página en blanco,
se requiere de un delicado instrumento
que es, como la rueda
los grandes aeroplanos
y la caricia de la mujer amada
cuando la soledad nos cala hasta los huesos,
invento inapreciable.
¡Oh fe de erratas de mi lápiz!
Cernidor entre el trino y el resuello,
la palabra veraz y la que hilvana
las letras enmieladas del engaño.
¡Oh gran antologista de vivencias!
Yo te debo la astucia
de anularle adjetivos
a las emociones sustantivas.
Te soy deudor de mi capacidad
de comenzar y comenzar
nuevamente desde cero.
Cuando vuelvo los ojos a la pluma
al lápiz
a la máquina
y después hacia ti
me quedo meditativo
y pienso
que el poeta
el verdadero
el grande
el profundo poeta
debe saber oír más las palabras de su goma
que las del artefacto con que escribe
porque los dioses están más cerca del silencio
que del barullo.



POETA


El poeta encanecido
invocó de nuevo a la inspiración
deseoso de tener otra vez deslices con el infinito
y escuchar por consiguiente el tarareo
de la música de las esferas
en los átomos.
Pero
al divisar a su musa
(sucia
con un pelambre en que
-a las manos del viento-
se le enmarañaban los años
con arrugas que encarcelaban
los restos de belleza de su rostro
torpe
retorcida
y ahogándose en olvidos)
decidió montar guardia
en su punto final.




LA OPERAMADA


Después de descifrar el himensaje
que puvislumbra el ojo cuando espía
la antihumedad caliente de tu estría,
me sé medicorrecto en blanco traje.

Receto pomamadas y masaje,
dulzocitorios tibios y sangría
y ante la paridez, la cirugía
que convierta el follar en un follaje.

Preparo el bisturí. Lo erectotomo.
Desinfecto mis manos y me asomo
a tu camiyacente gozaltante.

Y al cuchillido, abierta a los deseos,
huracamando el mar de tus meneos,
sufres mi opiernación orgasmojante.




















5. SAÚL IBARGOYEN / URUGUAY. Nació en Montevideo, el 26 de marzo de 1930. Radica en México desde 1976. Pertenece a la “generación de la crisis”, así designada por Ángel Rama, que surge en ese país entre los años 60 y 70. Es poeta, narrador, periodista y traductor. Ha publicado más de 50 libros, incluyendo antologías de la poesía latinoamericana, en colaboración con el escritor argentino Jorge Boccanera. En su obra destacan Palabra por palabra (Antología poética); Cuento a cuento (relatos completos); Soñar la muerte; La sangre interminable y Noche de espadas (Novelas); Habana 3000; Poeta+poeta; Exilios; Grito de perro; Fantoche; Basura y más poemas; Amor de todos; El llamado; Poeta en México City; Versos de poco amor, Bichario; Amor de todos; Toda la tierra; La última bandera:; Erótica mía; Graffiti 2000; El escriba de pie; Entreversos; El poeta y yo; entre otros. Ha traducido a numerosos escritores portugueses, brasileros y franceses. En 2002, Obtuvo un Premio Nacional para obra publicada con su poemario El escriba de pie y en 2004, obtuvo el Premio Nacional de los Juegos Florales d San Juan del Río, Querétaro; con su libro ¿Palabras? En 1962 grabó su obra en el fonograma Saúl Ibargoyen Islas dice sus poemas, Montevideo. Actualmente es coordinador de cursos y talleres de poesía en la Escuela de Escritores de la Sogem y la Casa de la Cultura de Monterrey y editor de la Revista de Literatura Mexicana Contemporánea que publica el Grupo Editorial Eón en acuerdo con la Universidad de Texas en El Paso, USA. Recientemente obtuvo la ciudadanía mexicana.

EL ESCRIBA EN TI


El hombre pasante pasajero
el escriba acostado sabe
que fracturó lo perfecto
de ese tu naciente ombligo circular
hacia adentro
-socavón que busca
vísceras ínfimas cordiales-
como redonda hacia fuera
es la pequeña lágrima roja
de tu clítoris exhalando
su pálida cerveza dulcemente animal.
Y pudo saber sí el caminante escribidor
que actuó como traslúcido
alacrán acosado por el sol:
desmesurándose y empequeñecido
en lo íntimo tuyo interminable
en los sudores sagrados
de atrás de tus rodillas
en las desnudeces de las hojas
de tus pies humedecidos
por los trabajos del día
en las calles y los talleres del verano.
El notario de ti propia
también sabe que desenhebró
murientes gestos y contactos
reflejados ademanes y respiros
y murmullos a medio grito
y gritos inevitables que serán escuchados
en la distancia tangible
de cada real soñar.
El temblante escribiente
sabe que pudo lamer
tus “perfumes de adentro
y tus olores de afuera”:
sabe que abrazó con sus aguas mortales
tu cuerpo exterior
tu cuerpo de vestir y poner en los espejos
tu cuerpo entre los demás
en medio de sucias codicias
y torpes escándalos.
El escribano de su verbo en ti
sabe que sus lenguas tocaron
a las puertas estrechas
de tu cuerpo interior
donde habitan
las sustancias de tus cuerpos otros:
terciopelo goteante
sedas frescas
gelatina multiplicándose
leche primordial
natas quemantes
caldo febril
espuma desbordada
grasas felices
salivas bautizándose.
El escriba horizontal en ti
sabe menos que lo aprendido
por su frágil sombra
en la delgadez de tu cama:
sabe que sus dedos fueron
como veinte dioses locos
que inventaron su nueva fe
en el sabor susurrante
de cada axila absorbida
de cada uña sembrada
de cada poro entreabierto
de cada pelo entretejido
de cada muela mordida
de cada nalga aspirada
de cada aliento desplumado
de cada plenitud desplegándose
desde esos tus cuerpos más tuyos
que aroman la tinta
que huelen al papel
donde este escriba extranjero
hace con sus manos en sí
las formas de tu materia total
tan hambrienta de tangos y palabras.


ESCRIBA CASI FINAL

¿Puedes ahora escribir tu único nombre
en la bandera de polvo y de harina
que los días ponen en esta mesa
de tobillos balbuceantes?
¿Podrás inventar usando la cabeza
de un lápiz primario
una figura que se mueva debajo
de los girantes puntos reunidos
en esa sola forma de nombrar?
¿Qué poderes se alojan
en el verbo poder?
¿Qué instrumento cuña aguja pluma
animalada lapicera mojándose
cincel buril pinceles teclas
sueltan una espiral que rompe
el mapa de intocada ceniza
que la luz de este lunes o martes
de marzo dispone
sobre la mesa olvidada
de su fe en cada saliva
y de su furor en cada palabra?
¿Alguien puede usar todo lo vivo
de su fuerza sin que tiemble
en las médulas más subterráneas
el olor casi sombrío
de los poderes muertos?
¿Puede sí el gastado escriba
-confirmando las extensiones
de su reino vacío-
raspar las telas de un libro blanco
hasta que la sangre de un oscuro libro aparezca?
Pero el escriba pierde sus denominaciones
donde callan los dioses
donde susurran las maderas
donde desfallecen las polillas
donde estallan las arenas
donde cantan las muchachas contra un cielo deshecho.
¿Podrá entonces el derribado escriba
incendiar su túnica sin quemarse el cuerpo?
¿Podrá beber sin que el agua o el vino
se ahogue en su garganta?
¿Podrá respirar a poro abierto
la ácida turbulencia del mundo?
¿Podrá caminar a contrapié
del rumbo implacable de su sombra?
¿Podrá multiplicar sus rentas de aire?
¿calcular las sumas de su estiércol?
¿dividir sus gestos en manzanas?
¿Podrá medir su peso en sudores
y contar lo exacto de sus lágrimas?
¿Podrá ser escriba de sí mismo
y ser hasta el final
el señor de su aliento cotidiano?
¿Podrá escribir en sus idiomas dispersos
lo que ahora aquí se escribe inacabadamente
a punta de hueso afinado
entre lenguas de polvo?



6. HENRY KRONFLE / ECUADOR. Nació en Guayaquil, Ecuador 1932. Ha publicado los siguientes libros: 25 poemas en la mitad del mundo, Vibraciones del alma, Entre el tiempo, el espacio y el amor, Más allá de mi voz y los Sonetos de las definiciones, Transparencias. Kronfle es miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en su país natal; de la Asociación de Escritores de México; honorario del Congreso Americano de Periodistas; miembro fundador del Centro de Estudios Poéticos Hispánicos, con sede en Madrid; miembro fundador y presidente ejecutivo, por Ecuador, de la Asociación Cultural Mexicano-Ecuatoriana Alfonso Reyes-Juan Montalvo; fundador, en México, de Cultura y Fraternidad, agrupación a la que pertenece en su país. En 1984 el gobierno ecuatoriano le nombró Cónsul en México, cargo no asumido. Varios han sido los galardones alcanzados por Kronfle, entre ellos: “Al Mérito Intelectual” otorgado por la Asociación de Periodistas “Guayaquil”, Ecuador, en 1967; “Gran Cruz de la Fundación Internacional Eloy Alfaro” proveniente de Panamá, en 1967; “Lira de Oro Guayaquil”, Ecuador, en 1968; “Botón de Oro” de la Accademia Internazionale Di Pontzen, Nápoles, Italia, en 1974; Diploma otorgado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad La Salle, México, D.F., en 1983; “Medalla de Oro al Mérito Literario” otorgado por la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil, en 1984; “Placa de Plata” otorgada por la Fundación Cultural Domit, México, D. F., en 1986. En 1997, el Honorable Congreso Nacional de la República del Ecuador lo nombra Embajador de la Cultura, otorgándole la más alta Condecoración al Mérito Cultural.




















A FEDERICO GARGÍA LORCA

Ante un minuto de silencio
pedido en un homenaje
que se rindió a su memoria.

Es silencio de un minuto
un minuto de silencio.
No llega a ser otra cosa.
Tan solamente silencio.
Manecillas de un reloj
que cual tijeras de tiempo
cortan la voz y nos callan,
y callarme yo no quiero.
¡Cómo se pudo pedir
para avivar tu recuerdo
que está cada vez más vivo,
un minuto de silencio!
Subordinado mutismo
al compás de un minutero.
Solemne y sutil mordaza
sin nudos y sin pañuelos.
Un luctuoso aniversario
no cabe si no estás muerto;
menos cabe la mortaja
de un minuto de silencio.
¡Que se te oiga, Federico,
en tu teatro y en tus versos,
y en tu prosa musical
que viste traje flamenco!
Tu voz fresca es abanico
elegantemente abierto.
¡Que ni un instante lo cierre
el mutismo intruso y necio!
No se encarcela en segundos
la eternidad de un recuerdo;
ni cabe saltarse notas
cuando se brinda un concierto.
Si es necesario callarnos ,
¡para ofrecerte en el tiempo
un espacio a tu memoria,
no es suficiente un momento.
Que se calle para siempre
el "¡ole!" en todos los ruedos.
Que en las guitarras flamencas
enmudezcan los rasgueos.
Porque no haya más silbidos
que se paralice el viento.
que en Andalucía, toda,
ya no suenen más los besos
rítmicos y palpitantes
del tablao y el taconeo.
Que no interpreten tus obras.
Que nadie diga tus versos.
y que en silencioso luto
vistan tu verde de negro.
¡Qué manera más absurda
de pagarte con silencio!
¡Voz infinita de siglos!
¡Romántico romancero!
¡Que suene el "¡ole!" a la gracia
de ese rincón de tu ingenio
que por la magia taurina
se hizo capote y acero!
¡y que digan las trompetas
que no requieres un ruedo!
¡Sobra la arena al romance
si eres del verso, torero!
¡Que las guitarras del mundo
se junten en un concierto
y toquen por granadinas
las notas de tu talento!
¡Que silbe el “galán de torres”,
que así lo llamaste al viento!
¡Que suenen en los tablaos
los besos del taconeo!
¡Que se sienta en los oídos
el roce y revoloteo
de la enagua almidonada
entre los muslos ligeros
de aquella “Casada infiel”
que eternizaste en tus versos!
¡Que se escuche, fuerte, el “Llanto
por Ignacio”, el gran torero
de “La sangre derramada”
entre gritos y silencio,
“a las cinco de la tarde”,
que a las cinco fue el momento
que esa sangre se hizo tinta
para llenar tu tintero!
¡Que al aire salten tus rimas!
¡Que no desmayen sus ecos,
unas veces desgarrantes,
y otras como terciopelo!
¡Poeta de inmensidades!
¡Creador de un firmamento
de verde luna gitana
y de gitanos luceros!
¡Engarzador de esmeraldas
en hilos de sentimiento!
y en esas noches de juerga
y de poemas flamencos
se entregó tu seguidilla
a las guitarras en celo.
¡Por ti se hizo Andalucía
más andaluza por dentro!
¡Jinete de la palabra
sobre un caballo de sueño!
¡Que no te alcanzó la muerte!
Te pintas de cuerpo entero
irguiéndote en los olivos
por el verde de tus versos.
Los murmullos de sus frondas
son tu voz y son tu aliento.
¡No quiero en tus homenajes
ni un minuto de silencio!



7. HERNÁN LAVÍN CERDA / CHILE. Nació en Santiago de Chile, el 7 de octubre de 1939. Radica en México desde 1974. Es poeta y narrador. Egresado de la licenciatura en filosofía y educación en la Universidad de Chile. Ha sido profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM durante 30 años; Además dirigió el Taller de Poesía del INBA. Ha colaborado en las Revistas de Bellas Artes, de la Universidad de México, Casa del Tiempo, Texto Crítico, Diálogos, Revista Mexicana de Cultura y Unomásuno. De su obra publicada podemos mencionar; en CUENTO: El que a hierro mata; La muerte del Capitán Carlos García del Postigo y otras ficciones en NOVELA: Aquellas máscaras de gesto permanente, Memorias casi póstumas del Cadáver Valdivia, Historia de aquel verano en Valparaíso, Los sueños de la Minfalida, en POESÍA: La altura desprendida, Poemas para una casa en el cosmos, Nuestro mundo, Neuro-poemas, Cambiar de religión, Los tormentos del hijo, Ciegamente los ojos, El pálido pie de Lulú, Ceremonias de Afaf, Metafísica de la fábula, La calavera de cristal, Pánico del ombligo, Alucinaciones del filósofo, Nueva teoría de la evolución, Las nuevas tentaciones, La felicidad y otras complicaciones, Locuras de Dios y otras visiones, Cuando yo era niño y otras desviaciones, Por si las moscas, Juguete casi cósmico, Al fondo está el mar: figuraciones de España, La nostalgia y otros juegos de azar, Alabanza de aquel vuelo y otras visones, Discurso del inmortal, Tal vez un poco de eternidad, Imágenes Robadas, Divagaciones del pequeño filósofo, entre otros. En 1970 obtuvo el Premio Vicente Huidobro y en 1992 fue designado miembro de la Academia Chilena de la Lengua.




















CONFESIONES DE LA FRÍGIDA

Soy aún más frígida
que la libertad convertida en estatua:

sólo me muevo, diabólicamente,
con fines de lucro.




¿DE ACUERDO?

–Hagas lo que hagas,
al fin te arrepentirás. ¿De acuerdo?

–Está bien, no podría negarlo:
todo está muy bien, mejor que nunca.
Pero diles que no me maten. No te olvides
de lo que ya hemos vivido, y diles que no me maten.




SABIDURÍA DE LAS MOSCAS

Sin duda que la caca
más o menos humanista
tiene su encanto y su alcurnia.

Tantas moscas verdiazules
como el soplo divino,
no podrían estar equivocadas,
mientras giran y giran sobre el mismo círculo
dominado por la caca más o menos humanista.




SUPERVIVENCIA DE LOS PELOS

Para que puedan respirar y sobrevivir los pelos
en las honduras de la cola y de la lengua, necesitamos
que primero exista en su totalidad la lengua
empotrada en lo más profundo de la cola,
como alguna vez lo sugirió don Miguel de Cervantes.

De otro modo, es imposible que los pelos
se encuentren por fin a sí mismos
en una atmósfera libérrima,
como sin duda ocurría
en aquella plenitud del viejo Paraíso.




EL MAMUCAS MUEVE LA LENGUA

Dicen que mi nombre de bautismo es Momoluco:
–¿Usted se llama realmente Momoluco?

–Ni lo mande Dios ni lo piense el Diablo.
Mi nombre es Mameluco, pero me dicen El Mamucas,
y yo estoy orgulloso de ser El Mamucas.
Es un nombre muy elegante,
aunque los elegantes de mierda
piensen lo contrario, sí, que Momoluco
es todavía más distinguido que Mameluco.
Váyanse al infierno con su moco mental, esa substancia
que tanto se parece al semen de Pablo Neruda,
aquel semen de color aún más verde que el soplo
[del Espíritu Santo.

Ahora vuelven a decirme que mi nombre es Momoluco:
–¿Usted se llama verdaderamente Momoluco?

–¡Ni lo mande Dios ni lo piense el Diablo,
como ya se dijo!




SI YO FUERA PERRO

Si yo fuera perro, hablaría como un gato
y jamás como un perro:
nunca movería en espiral mi lengua
como un perro, por una razón muy sencilla,
una razón misteriosa y absolutamente razonable:

–A Dios le encanta que los gatos
hablen como los perros
y que los perros no dejen de hablar como las tortugas,
porque así está escrito en una de las páginas
más deslumbrantes del Antiguo Testamento,
desde que el Mundo es algo más que Mundo, todavía.



A LO BESTIA

Se murió velozmente en un ataque de risa
por reírse a lo bestia, con asombro,
mucho antes de haber nacido.

Moraleja: no hay que reírse
a lo bruto y sin compasión, nunca,
nunca, ni antes ni después de haber nacido.




CON UNA SONRISA

–Todo es Nada –como dice con una sonrisa
Lavín Cerdus, el último discípulo de Lao Tse–:
casi todo es Nadie, y de la Nada va quedando poco.
Tal vez una gota de agua en el culo
del vaso y Nada más, Nadie más: una soledad en llamas.




8. JORGE SANTIAGO PEREDNIK / ARGENTINA. Nació el 29 de enero de 1952, en Buenos Aires, Argentina. Es desde 1991 Director del Programa de Altos Estudios en Poesía de la Universidad de Buenos Aires. Además es poeta, ensayista, editor y traductor. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Los mil micos (1979), El cuerpo del horror (1981), El shock de los lender (1985), Un pedazo del año (1986), El fin del no (1991), Variaciones pad-in (1996), La desconocida-Circo macedonista sobre "Adriana Buenos Aires" (1998), El gran Derrapador (2002), Pequeña Antología de la poesía argentina (2004) y El Todo la Parte (2005) Publicó también varios libros de ensayos y traducciones de escritores de habla inglesa entre los que figura e.e. cummings. En 1980 fundó la revista Xul. Signo viejo y nuevo y desde 1995 co-dirige la revista DERIVA de la literatura. En este rubro tiene inédito el libro: Ensayo crítico sobre la obra de Octavio Paz; y en poesía Zapatos rojos. Además de difundir la cultura de su país, recientemente se ha dedicado a editar y difundir la literatura mexicana con la colección Nuevos Poetas Mexicanos, bajo el sello editorial Tres Haches. Jorge Santiago Perednik, burló la mediocridad impuesta por el gobierno militar, allá por los años setenta, y exorcizó el terror impuesto bajo la forma de la creación. Reconocido por su trayectoria literaria aquí y en el mundo.












POETARZAN

mí ser poeta
mí respetar la lengua
que serme ajena
como lo propio

lengua, gran amiga

lengua, compañera

mí no saber qué es la lengua
pero quererla

lengua ser como el sol
mí no conocer el sol
conocer lo que nos hace

hombre blanco enseñarme a leer
y mí descubrir allí dicha:
cuando la selva de letras

tapar la selva de adentro
mí saber que poetarzan nunca quedarse sin selva

con la vegetación de los libros
por contagio de una fiebre poetarzan escribir
esta enfermedad ser alivio y este alivio
enfermedad que no permitir al enfermo curarse:
entre las cosas raras de la vida
una ser más rara que ninguna:
el que escribir del sol fabricar otro sol
el mundo tener más cosas de que ocuparse
pero las cosas ser cada vez menos temidas

difícil
para quienes creer que el miedo es accidente
comprender perplejidad de poetarzan

mí escribirles
“la dicha de leer no aprenderla dicha en los libros”
mí pensar
“la escritura muda cuando la lectura dicha
la lectura dicha cuando la escritura muda”

todo lo que mí escribir sonar extraño a poetarzan
ajeno y propio como verdad
como verdor




EL TODO LA PARTE

Uno, bajo un arbusto de números
desnudos, multiplicamos y dividimos
sin poder sumar o restar
en un diluvio persistente
que los árabes llamaban el cero.
Cero es eros
uno es error
dos equivocación.
Bajo ese arbusto estabas vos
y yo no podía acercarme.
Bajo ese arbusto estaba yo
y no me reconocía.


Dos, detrás de un árbol silencioso
a su sombra, desnudos
como aprendices de amantes cartesianos
anotamos la aritmética del mundo
(aritmeticae mundi), las medidas de la bola terráquea
y soplamos nuestros alientos
moviendo nuestras caderas
tibi
la tibia gimnasia que tienta
a que el mundo se haga.
Es extraño hablar en plural y en primera persona
y en esa extrañeza de uno mismo está lo siniestro
de un poema de amor, el yo plural.

El sexo no es la verdad
no requiere velos sino artificios
que no requieren ser velados salvo que...
La guerra entre los sexos no existe
sino la guerra entre tal o cual persona
contra este o aquel sexo
tu guerra en contra de algo
que no es yo pero me pertenece.
La guerra entre las personas y los sexos como abstracción
es una fase preliminar
calculada, de la guerra entre el adentro y el afuera o
sociedad perfecta.
Según la ley
de las pequeñas equivalencias las inversiones no son tales.
Me decís que la parte es igual al todo
sesenta y nueve igual a infinito, o mejor
que sólo existe el todo, lo que sería cierto
si la sociedad fuera una masa mística.
La perspectiva desde una plaza circular
muestra que no lo es
nos hace ver otro tiempo, compartir la charla
con filósofos que sueñan que existimos
desnudos detrás del arbusto
practicando la pequeña escena sin prisa.

Tres, mirando el cielo arranco al arbusto un número
y tengo parte de una cifra.
¿La atribuiré al cielo?
¿Al arbusto? ¿A lo que sumamos?
Tengo parte de una cifra.
Tengo un sí.
Sólo así puedo decir, en lenguaje cifrado
que odio significa amor
y que si te odio
te amo y no puedo. Que amor no significa odio
tortuga no significa perro
techo puede significar piso
y que si te amo no te odio.
Por la ley de las grandes simplificaciones
tu camisa de seda puede quitarse
y lo que sigue se puede callar.
Tengo tu camisa en la mano
y me la pienso poner
operación dudosa
que obedece a una ley distinta.
Las leyes no pueden obedecerse porque
una ley es menor que uno mismo
salvo que la ley sea uno mismo
y uno mismo seas vos, en cuyo caso...
Una ley no es una regla y las reglas te pertenecen.
Entre la ley y la regla está el abismo de tu persona
y a la vera del abismo, desnudo
termino ladeado por una tradición ajena
en la que estoy inmerso, detrás de los matorrales
mirando tu nombre mientras quiero mirar la cosa
y no soporto lo que permitiría
que éste no fuese un poema de amor.


Cuatro, vos y yo nos reconciliamos
en un tercero, porque el todo no puede
existir sin las partes.
Los dos ancianos están dormidos, están durmiendo
y ambas cosas significan lo mismo.
Roncan en su sueño el ruido de la pequeña piedra
que cae por la ladera sin provocar avalanchas.
El milagro del uno que avanza
y no arrastra a muchos.
Esa paz en sus rostros indica que la guerra
llegó a su fin y hubo victoria:
sentir que no hubo guerra.
Devenimos ellos para alcanzar
eso a raíz de lo cual estamos
desnudos detrás del arbusto
con tus cejas agresivas y tus ojos que calculan
si somos partes en esto
y el todo lo autoriza.
Sin ese todo no habría partes
no habría número
no existiríamos.










9. ALICIA REYES / MÉXICO. Nació en el Distrito Federal, el13 de junio de 1940. Es narradora, ensayista y poeta. Estudió el Doctorado en Letras Francesas en La Sorbona y la Alianza Francesa de París. Actualmente es Directora de la Capilla Alfonsina, Biblioteca de Alfonso Reyes (desde 1965), y del Grupo de Amigos de Alfonso Reyes; miembro de número del Colegio de Literatura del IMC, 1984. Ha colaborado en Boletín Alfonsino (Uruguay, representante en México), Historium, Nueva Era, La Nación y La Prensa (Argentina), Boletín (Universidad de Toulusse) y Le Monde (Francia), Boletín de la Capilla Alfonsina (directora), Objetivo (consejera), Diálogos, Vida Universitaria (UANL), Revista de la Universidad de México, Amatlacuilo, Excelsior, Novedades, El Universal, El Día, El Sol de México y Unomásuno. Parte de su obra ha sido incluida en varias antologías y traducida al francés, inglés y portugués. Obra Publicada: Antología: Antología de Alfonso Reyes, Clásicos de la Literatura Mexicana, Genio y figura de Alfonso Reyes, Anecdotario de Alfonso Reyes, Diario de Alfonso Reyes (1911-1930), Presencia de Alfonso Reyes (Homenaje al X aniversario de su muerte), Cómo apreciar a Alfonso Reyes, Alfonso Reyes en Madrid, Monterrey, Ancorages, A solas (diario), Fetiche, En la sombra viva, Pájaro Cascabel, ¡Qué pasó con las parcas?, Ambartú, El almacén de Coyoacán, Aniversario número 13, entre otras. Además la Doctora Alicia Reyes es Caballero de la Orden de Artes y Letras, condecoración otorgada en 1977 por el Gobierno de Francia.


AMÉRICA MÍA


a Ramón López Velarde


Por esta América mía
que está triste,
triste en sus abismos
más profundos...
triste de llevar a cuestas
hambre y llanto.

Si en el monte escarpado
de silencio
se reúnen los jóvenes-niños
si el silencio
se rasga de repente
es porque
en la pradera el venado
afila sus cuernos
contra un árbol.

Las liebres corren
y se esconden
un bandoneón gime
la guitarra canta.

(La naturaleza se ha puesto
de manteles largos
y el reloj me recuerda
la monotonía de la vida diaria)

En mi extravío:

¡el polvo de los conquistadores!
¡la mano y la mirada de Juárez,
esperanza y coraje!

Ya las enredaderas trepan
hasta las copas frondosas,
ya el peso vence al ahuehuete
y al ombú.

Por esta América mía
que está triste...
Desde las nieves eternas
hasta las otras nieves
Desde la selva
hasta el desierto.

Porque llevamos escondidas
las antenas
Porque la voz se apaga
porque el viento
apenas se atreve a entrar
por las rendijas.
¡Por ese polvo denso
en que se asfixia
la serenidad de los sentidos!

Al pie del monte sereno
o en medio de los jardines,
van él y ella
tomados de la mano.

Porque amor es mundo
mundo-amor
pisoteado y herido
como antaño.
¡Se rasgará el silencio
a base de metralla!
¡Qué importa este amor
que llena las entrañas!

Los valientes van perdiendo
a cada paso
la fe en el mañana
Ese mañana
que no será todavía...

Bajarán los indios
de la montaña
para depositar al pie
de la misma imagen cansada
su resignación de siglos.

Y en la colina,
más allá del puente,
jugarán los niños.
Ellos no comprenden.

¡Los caballos revientan los cinchos,
la soldadera se ajusta las cananas:
y entre nubes de vapor
se pone la locomotora en marcha!

América lleva en las pupilas
una lágrima,
aquella de sus hijos
que implora la paz inútilmente.
Aquella que se funde
con la tierra.


Porque
en las campiñas
las chozas se deshacen...

Y continúa el poeta
en su extravío:

Resbalará la vida por la cuesta
se acallarán los gritos
y bailaremos juntos
un tango, una cueca,
una samba o un son tamaulipeco.

¡Amor es mundo!
¡Mundo-Amor!
¡Ay, pisoteado y herido
como antaño!

Estamos ciegos
y los héroes
derramaron, tal vez,
una sangre ociosa.

Ves:
las almas nacientes
se envuelven en la droga.

¡Oh Baudelaire!
¡Oh paraísos artificiales!

Por esta América mía
que está triste
y padece...


Asisto y callo
porque, a veces
hasta el más pequeño gusano
se siente solitario.

Se van secando los ríos
Se van secando los montes
y de estas ruinas
van naciendo otras ruinas

¡Por esta América mía
que está triste!

¡Por este polvo denso
en que se asfixia
la serenidad de los sentidos!

El Amazonas se desbordará
y cubrirá la tierra toda
y nadarán las pirañas
y arrasarán a su paso
con bestias y ganado

Ves:
resbalará la vida
por la cuesta
no bailaremos más...

––¡Calla!

que América entera
soy yo.


Y mientras haya
al menos una flor
un germen de flor
una semilla que transporte el viento,
una gota de lluvia que la riegue
un pedazo de tierra que la acoja
América renacerá poderosa.


Lucharé sin desmayo
por esta América mía
que está triste...










DISCURSO DE CLAUSURA PRIMER FESTIVAL LATINOAMERICANO
DE POESÍA 2005 “SER AL FIN UNA PALABRA”














Por: Fernando Corona

















El 17 de marzo de 1545, hace exactamente 460 años, la Real Audiencia de México envió al rey de España un oficio suplicando que mandara a los oficiales de la Casa de Contratación de Sevilla hacer las diligencias necesarias con los herederos de Juan Cromberger para que cumplieran o se les revocara la merced de que gozaban y así todos pudieran traer libros. Esteban Martín fue el primer impresor de estas tierras, pero tuvo que cerrar cuando Juan Pablos montó su imprenta. Con todo, fue Juan Cromberger el verdadero fundador de la tipografía mexicana. Montó una sucursal tipográfica en México como las que ya existían en Portugal, mediando en ello el virrey Mendoza y el obispo Zumárraga. A ese propósito, en 12 de Junio de 1539, celebró con Juan Pablos un contrato trascendente para la historia tipográ-fica del Nuevo Mundo, por el cual Pablos sirvió como cajista y administrador, en tanto Cromberger se reservaba el derecho de poner a su lado un observador. Muerto éste, su privilegio seguía en vigor y los suyos acudieron ante el rey para recordarle los antecedentes y los términos, así como para pedir ampliación por veinte años. Carlos V y el Cardenal de Sevilla, gobernador en su nombre, confirmaron el privilegio, limitándolo a diez años, a expirar el 6 de junio de 1552. A tres años de su vigencia, los concesionarios olvidaron proveer libros al Virreinato y de ahí nació esa súplica de la Real Audiencia de México hace exactamente 460 años.
Podemos darnos cuenta o no de lo que está pasando en esta mesa, porque el percatarse de un hecho suele llevar más tiempo de lo que una generación puede ver y entonces toca a las otras mirar atrás y revolver el polvo del escombro. Juan Pablos se adueñó de la imprenta, se procuró el privilegio de su antiguo socio y lo obtuvo el 14 de julio de 1548 por seis años, para que él solo pudiese imprimir y tener imprenta en esta tierra. Así continuó Pablos su tarea en México. En 1554 volvió a entablar gestiones ante el virrey Mendoza para ampliar cuatro años y otros cuatro ante el virrey Velasco. Afortunadamente, a fines de 1559 apareció en México su competidor, Antonio de Espinosa, llegado de España.
Hace 460 años se alzó una voz de súplica al monarca para que los entonces empresarios hicieran diligen-cias con el monopolio editorial de Juan Cromberger y así cumplieran o se les revocara la merced de que gozaban y todo el que quisiera pudiera traer libros a esta tierra. Me preguntaba hace días por qué debíamos celebrar el Día Mundial de la Poesía este jueves 17 de marzo de 2005 y no esperar hasta el 21, pero los caprichos coincidentes o causales de la historia hablan con voz propia. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ha decretado desde 1999, en Conferencia General, proclamar el día 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía. Para ello, apeló en su resolución de la 30ª reunión de la Conferencia General a las necesidades estéticas del mundo contemporáneo, a la diversidad de lenguas cuya expresión poética ayudaría al florecimiento de sus comunidades, a los valores ancestrales de tradición oral y aceptación de la palabra y al intercambio intercultural. Los objetivos primordiales, desde el año de la proclamación de este día mundial, han sido la vuelta a la oralidad viva de la voz poética, el diálogo de la poesía con las otras artes y en todas las temáticas, la asociación de la poesía con esas otras artes y la filosofía, la imagen de la poesía opuesta a la óptica común ya trasnochada que la desea ver inútil e improductiva; por último, fomentar “los esfuerzos de los pequeños editores que tratan de entrar al mercado del libro publicando cada vez más obras de poetas jóvenes”. Y éste es el punto en el que es necesario detenerse para apreciar los ecos de la historia. Estamos ante poetas diversos, exiliados, académicos, funcionarios, diplomáticos, poetas a los que se han abierto y cerrado puertas de edición, cuyos versos han sido parte de la historia de sus pueblos, han defendido principios y posturas de vida, han formado generaciones de lectores y discípulos, han luchado y protestado, han cuestionado el entorno y planteado nuevos horizontes; en fin, han sido el mismo canto, el mismo cauce de ese río que llamamos poesía latinoamericana y que en cada región tiene distintos meandros y diferentes corrientes.
Hoy alzo la voz en esta mesa, el menor entre sus iguales, los poetas, el igual entre sus iguales, los universitarios, y el último entre sus iguales, los humanistas, para festejar no a los poetas ni a sus obras, porque no necesitan de tal festejo para haber nacido y andado, y si lo hubieran necesitado, no existirían. Alzo la palabra por la poesía, que –coincido con Borges– no está en lo que acabamos de escuchar ni en las voces que pronunciaron esos versos; este rato ha sido sólo un instante, un lapso de poesía, y para quien cautivó este par de horas, allá afuera ya no estarán los poetas para defenderlo de la enajenación periódica ni para aumentar sus dudas ni proponer respuestas. Alzo la voz por el silencio que seguirá a este recital y renuevo hoy la petición de hace 460 años con otras exigencias: me niego a ver poetas pidiendo a las “casas de contratación del nuevo siglo” espacios para que su voz se edite y se difunda; si esas “grandes casas” le cierran la puerta al poeta, él sabe que hay entrada en los nuevos que están o en los que vendrán a editar con tintas, papeles, manos y letras nuevas. Y por sobre todo, me niego a esa enfadosa costumbre de ver en la actividad poética, en su edición, difusión y promoción un operar análogo al que se ve entre empresas y mercados. En la poesía no hay competencia ni tasa de valores ni cargos ni jerarcas. Quienes saben que su voz transmite canto, no temen que su voz se olvide y muera.
Respondemos, pues, a la invitación de la celebración mundial de la poesía, esta vez a nivel latinoamericano y, sin duda, a los ojos del público, como nación de honda tradición poética, como institución universitaria defensora y difusora del humanismo, como círculo poético de camaradas más que de jerarquías burocráticamente anquilosadas, como editorial entusiasta en repartir el canto y, más importante, como colectividad despierta a sus instantes de poesía.
Que nuevos cantos vengan a refrescar nuevas memorias.







Aula Magna, Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad Universitaria, 17 de marzo de 2005